Alejandra Pizarnik
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| PALABRAS PRELIMINARES
ALEJANDRA PIZARNIK, una muñeca de huesos de pájaro Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña Alejandra espejo de agua. Alejandra furia de tormenta hundiendo una y otra vez un pesado cuchillo en su propio cuerpo. Alejandra pétalos dispersos. Alejandra, Alejandra inmolada. ¿Qué diferencia hubo entre su temblor y el de Anna Frank sino un holocausto en ángulo invertido? Sus implacables asesinos, transparentes rostros sin nombre, hicieron de su corazón una pira, de su cabeza una galería de espejos encontrados y no pudo zafar de semejante laberinto, de esa espiral kafkiana que la llevó a convivir como pudo con el ramillete de Alejandras que la habitaban, a quitar los ojos de las muñecas para ver qué hay detrás, quizá porque al no depositar su dolor fuera de ella sino en ella trató de ir nada más que hasta el fondo de sí misma. Y el 25 de setiembre de 1972 una oscuridad tempestuosa cegó el oloroso arbusto florecido en lilas. Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires el 29 de abril de 1936. Ketty Alejandrina Lis DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Nació y murió en Buenos Aires (1936-1972). Es una de las poetas más importantes de la Argentina. Realizó su obra en la década del sesenta siendo una de las voces más representativas de esa generación. Su poesía fue una verdadera bisagra pues la re-trabajó en las tradiciones románticas, simbolistas y surrealistas. Expuso con una desgarradora claridad lo terrible del silencio creativo abriendo, en este sentido, una puerta a las nuevas generaciones de poetas mujeres. Lejanía Mi ser henchido de barcos blancos. Mi ser reventando sentires. Toda yo bajo las reminiscencias de tus ojos. Quiero destruir la picazón de tus pestañas. Quiero rehuir la inquietud de tus labios. Porqué tu visión fantasmagórica redondea los cálices de estas horas? Noche correr no sé donde aquí o allá singulares recodos desnudos basta correr! trenzas sujetan mi anochecer de caspa y agua colonia rosa quemada fósforo de cera creación sincera en surco capilar la noche desanuda su bagaje de blancos y negros tirar detener su devenir La última inocencia fue su segundo libro de poemas, editado en 1956, bajo el sello Poesía Buenos Aires, dirigido por Raúl Gustavo Aguirre. De La última inocencia: Sueño Estallará la isla del recuerdo. La vida será un acto de candor. Prisión para los días sin retorno. Mañana los monstruos del buque destruirán la playa sobre el vidrio del misterio. Mañana la carta desconocida encontrará las manos del alma. La última inocencia Partir en cuerpo y alma partir. Partir deshacerse de las miradas piedras opresoras que duermen en la garganta. He de partir no más inercia bajo el sol no más sangre anonadada no más formar fila para morir. He de partir Pero arremete ¡viajera! A la espera de la oscuridad Ese instante que no se olvida Tan vacío devuelto por las sombras Tan vacío rechazado por los relojes Ese pobre instante adoptado por mi ternura Desnudo desnudo de sangre de alas Sin ojos para recordar angustias de antaño Sin labios para recoger el zumo de las violencias perdidas en el canto de los helados campanarios. Ampáralo niña ciega de alma Ponle tus cabellos escarchados por el fuego Abrázalo pequeña estatua de terror. Señálale el mundo convulsionado a tus pies A tus pies donde mueren las golondrinas Tiritantes de pavor frente al futuro Dile que los suspiros del mar Humedecen las únicas palabras Por las que vale vivir. Pero ese instante sudoroso de nada Acurrucado en la cueva del destino Sin manos para decir nunca Sin manos para regalar mariposas A los niños muertos Balada de la piedra que llora a Josefina Gómez Errázuriz la muerte se muere de risa pero la vida se muere de llanto pero la muerte pero la vida pero nada nada nada Poema para Emily Dickinson Del otro lado de la noche la espera su nombre, su subrepticio anhelo de vivir, ¡del otro lado de la noche! Algo llora en el aire, los sonidos diseñan el alba. Ella piensa en la eternidad. De Las aventuras perdidas: Tiempo a Olga Orozco Yo no sé de la infancia más que un miedo luminoso y una mano que me arrastra a mi otra orilla. Mi infancia y su perfume a pájaro acariciado. La Carencia Yo no sé de pájaros, no conozco la historia del fuego. Pero creo que mi soledad debería tener alas. Azul mis manos crecían con música detrás de las flores pero ahora por qué te busco, noche, por qué duermo con tus muertos Fiesta en el vacío Como el viento sin alas encerrado en mis ojos es la llamada de la muerte. Sólo un ángel me enlazará al sol. Dónde el ángel, dónde su palabra. Oh perforar con vino la suave necesidad de ser. La única herida ¿Qué bestia caída de pasmo se arrastra por mi sangre y quiere salvarse? He aquí lo difícil: caminar por las calles y señalar el cielo o la tierra. Árbol de Diana fue publicado por primera vez en 1962 por la editorial Sur, dirigida por Victoria Ocampo, con un prólogo de Octavio Paz. 1 sólo la sed el silencio ningún encuentro cuídate de mí amor mío cuídate de la silenciosa en el desierto de la viajera con el vaso vacío y de la sombra de su sombra 5 por un minuto de vida breve única de ojos abiertos por un minuto de ver en el cerebro flores pequeñas danzando como palabras en la boca de un mudo 13 explicar con palabras de este mundo que partió de mí un barco llevándome 18 como un poema enterado del silencio de las cosas hablas para no verme 23 una mirada desde la alcantarilla puede ser una visión del mundo la rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos Los trabajos y las noches se publicó en 1965 y se considera que, con Árbol de Diana, Alejandra alcanza uno de los puntos más brillantes de su poesía. Mendiga voz Y aún me atrevo a amar el sonido de la luz en una hora muerta, el color del tiempo en un muro abandonado. En mi mirada lo he perdido todo. Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay. Poema Tú eliges el lugar de la herida en donde hablamos nuestro silencio. Tú haces de mi vida esta ceremonia demasiado pura. Los trabajos y las noches para reconocer en la sed mi emblema para significar el único sueño para no sustentarme nunca de nuevo en el amor he sido toda ofrenda un puro errar de loba en el bosque en la noche de los cuerpos para decir la palabra inocente Extracción de la piedra de locura se publicó en 1968: El sol, el poema Barcos sobre el agua natal. Agua negra, animal de olvido. Agua lila, única vigilia. El misterio soleado de las voces en el parque. Oh tan antiguo. Continuidad No nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa. Pero quién habla en la habitación llena de ojos. Quién dentellea con una boca de papel. Nombres que vienen, sombras con máscaras. Cúrame del vacío dije. (La luz se amaba en mi oscuridad. Supe que no había cuando me encontré diciendo: soy yo.) Cúrame dije. Como agua sobre una piedra a quien retorna en busca de su antiguo buscar la noche se le cierra como agua sobre una piedra como aire sobre un pájaro como se cierran dos cuerpos al amarse Vértigos o contemplación de algo que termina Esta lila se deshoja. Desde sí misma cae y oculta su antigua sombra. He de morir de cosas así. En la otra madrugada Veo crecer hasta mis ojos figuras de silencio y desesperadas. Escucho grises, densas voces en el antiguo lugar del corazón. Desfundación Alguien quiso abrir alguna puerta. Duelen sus manos aferradas a su prisión de huesos de mal agüero. Nombres y figuras es de 1969. El infierno musical se publicó en 1971: Cold in hand blues y qué es lo que vas a decir En un ejemplar de "Les Chants de Maldoror" Debajo de mi vestido ardía un campo con flores alegres como los niños de la medianoche. Signos Todo hace el amor con el silencio. Lazo mortal Palabras emitidas por un pensamiento a modo de tabla del náufrago. Hacer el amor adentro de nuestro abrazo significó una luz negra: la oscuridad se puso a brillar. Era la luz reencontrada, doblemente apagada pero de algún modo más viva que mil soles. El color del mausoleo infantil, el mortuorio color de los detenidos deseos se abrió en la salvaje habitación. El ritmo de los cuerpos ocultaba el vuelo de los cuervos. El ritmo de los cuerpos cavaba un espacio de luz adentro de la luz. Endechas IV Las metáforas de asfixia se despojan del sudario, el poema. El terror es nombrado con el modelo delante, a fin de no equivocarse. En 1975 le publican una antología con sus poemas bajo el título El deseo de la palabra. |
Alejandra Pizarnik |
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dice que no sabe del miedo de la muerte del amor dice que tiene miedo de la muerte del amor dice que el amor es muerte es miedo dice que la muerte es miedo es amor dice que no sabe de Árbol de Diana, 1962 |
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de Árbol de Diana, 1962 |
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| MENDIGA VOZ |
Y aún me atrevo a amar el sonido de la luz en una hora muerta, el color del tiempo en un muro abandonado. En mi mirada lo he perdido todo. Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay. de Los trabajos y las noches, 1965 |
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| FRAGMENTOS PARA DOMINAR EL SILENCIO |
de Extracción de la piedra de locura, 1968 |
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| UN SUEÑO DONDE EL SILENCIO ES DE ORO |
de Extracción de la piedra de locura, 1968 |
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| PIEDRA FUNDAMENTAL |
de El infierno musical, 1971 |
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| EL DESEO DE LA PALABRA |
de El infierno musical, 1971 |
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| TANGIBLE AUSENCIA |
de Textos de sombra y últimos poemas (1982) |
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| SE PROHIBE MIRAR EL CÉSPED |
de Textos de sombra y últimos poemas (1982) |
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| EN ESTA NOCHE, EN ESTE MUNDO |
a Martha Isabel Moia en esta noche en este mundo las palabras del sueño de la infancia de la muerte nunca es eso lo que uno quiere decir la lengua natal castra la lengua es un órgano de conocimiento del fracaso de todo poema castrado por su propia lengua que es el órgano de la re-creación del re-conocimiento pero no el de la resurrección de algo a modo de negación de mi horizonte de maldoror con su perro y nada es promesa entre lo decible que equivale a mentir (todo lo que se puede decir es mentira) el resto es silencio sólo que el silencio no existe no las palabras no hacen el amor hacen la ausencia si digo agua ¿beberé? si digo pan ¿comeré? en esta noche en este mundo extraordinario silencio el de esta noche lo que pasa con el alma es que no se ve lo que pasa con la mente es que no se ve lo que pasa con el espíritu es que no se ve ¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades? ninguna palabra es visible sombras recintos viscosos donde se oculta la piedra de la locura corredores negros los he recorrido todos ¡oh quédate un poco más entre nosotros! mi persona está herida mi primera persona del singular escribo como quien con un cuchillo alzado en la oscuridad escribo como estoy diciendo la sinceridad absoluta continuara siendo lo imposible ¡oh quédate un poco más entre nosotros! los deterioros de las palabras deshabitando el palacio del lenguaje el conocimiento entre las piernas ¿qué hiciste del don del sexo? oh mis muertos me los comí me atraganté no puedo más de no poder más palabras embozadas todo se desliza hacia la negra licuefacción y el perro de maldoror en esta noche en este mundo donde todo es posible salvo el poema hablo sabiendo que no se trata de eso siempre no se trata de eso oh ayúdame a escribir el poema más prescindible el que no sirva ni para ser inservible ayúdame a escribir palabras en esta noche en este mundo de Textos de sombra y últimos poemas (1982) |
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| LA JAULA |
Afuera hay sol. No es más que un sol pero los hombres lo miran y después cantan. Yo no sé del sol. Yo sé la melodía del ángel y el sermón caliente del último viento. Sé gritar hasta el alba cuando la muerte se posa desnuda en mi sombra. Yo lloro debajo de mi nombre. Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad bailan conmigo. Yo oculto clavos para escarnecer a mis sueños enfermos. Afuera hay sol. Yo me visto de cenizas. De Las aventuras perdidas, 1958 |