Alfredo Lavergne
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| PALABRAS PRELIMINARES
La poesía de Alfredo Lavergne se desarrolló como las de miles de chilenos de su generación. Se crecía en un país, en un continente en que la solidaridad social había alcanzado un nivel nunca visto en esta geografía mestiza. Fueron tiempos en que la cultura jugó un tremendo rol político. La poesía, la pintura, el cine y la música, acompañaban los esfuerzos por cambios sociales y no pocas veces eran parte del motor conductor. DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Nació en Valparaíso, Chile, en 1952. Emigró a Canadá en 1976, país donde publicó en diferentes medios literarios, y logró dar a conocer su obra en extenso. Se radicó en Québec, Montreal. Se sumó al estudio de la obra huidobriana (creacionismo), al haiku (poesía japonesa) y a la creación literaria. Colabora en revistas especializadas, festivales y periódicos. Retornó a Santiago de Chile en 2005. Su obra ha sido incluida en diversas antologías y revistas. Ha publicado siete libros de poesía en castellano y tres bilingües en idiomas castellano-francés. Actualmente reside en Santiago, Chile. Libros publicados
Antologías
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Alfredo Lavergne |
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El destino del arte
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Sobre su caballo venía en una pata y ejercitaba la vitalidad del hecho creado. Luego fue el temblor El crepúsculo Hoy acantilados. No lo duden pasó entre naturales obstáculos y la disciplina arbitraria del hombre. Si les parece que comenzó con instinto no olviden que aprendió a criticar En las calles En los particulares trece o equis charcos del criollismo En los nuevos éxtasis del tránsito de los cerebristas En la fragilidad del doble palpitar de las esquinas En la tranquilidad que se anudan las sombras En el sosiego que acecha en la materia En la tregua que se funde en la vereda En el armisticio que acentúa la niebla En la pluma flotando en la poza En los postes clavados al cielo En los grillos que atraviesan En su pecho de adoquines En los neones que cambian de rostro En los silbidos que penetran al sésamo En los matorrales que se echan en el césped En la cintura visible de la versión de los periódicos. Luego el arte se presentó a las estrellas que tumbaron el hacha de las cigüeñas. Allí encontró un punto Un cabo Una realidad lejana entre sitios eriazos y rodillas afaroladas. Así se forjó lentamente el proceso artístico de América Por caminos que son hilos que toman el pulso Por rutas que sacuden la rodaja de la distancia Por senderos que rumorean viejas heridas Por accesos al beneficio propio Por el sueño adiestrado por el miedo Por las formas o los garfios de la moneda Sus viajes Estas imágenes Estas apariencias Estas estructuras. Y murmuran que todo ocurrió para recordar al antiguo ser coloreado de fantasía o en el equipo que ama al maestro o en los escaparates de revistas sin puerta de escape. |
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Sin poesía la humanidad agoniza
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Al cabo de un tiempo el celo galopa en el sol El pasado sumiso gira sin morder la cola El espino se corona de cuarzo de sien Los relámpagos de tejidos mudos Las hojas son aire que se estremece El espanto quiebra el báculo de la huella Las patas de conejos raspan espejos El trópico pierde en sus mandíbulas Los frutos arrastran el tronco al monte Cenan las piedras en el pozo de los niños Las uñas de las plumas hacen cortocircuito El arco del verbo pasa por el filo del clavel Las bocas piden un bien a los traspiés Las guaridas entregan los ríos perdidos Los colores gimen en los polos El bostezo cava la sed en la iguana. y se cumple la profecía de las 9.01 horas. Sin poesía la humanidad agoniza. Primero mueren los poetas. Tardíos y solitarios los dioses echan al hombro sus máscaras. Sin poesía la humanidad agoniza y la mujer que amamos da a luz otro amor. |
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En nombre de la poesía
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Un poco de fiebre en la quinta vértebra. Tal vez esta línea imaginaria cercana a las desordenadoras o el azur egostático por esos latidos anónimos o la terapia de vivir sin Dios por una la lectura en el Café. Hoy se hacen escuchar con sigiloso ritmo Hoy están descascarándose los maceteros y los turistas tras la catarsis sólo son viajeros ilustres: De la rosa a la vena diferente a los puños a todos los crímenes al silencio al espectáculo a los cursos de etiquetas al juego al tan-tan a los sinónimos a las clases de sordera a la nada a la voz catedrática al grito manual y al verso oficial. Una vez más a la prepotencia de los marionetos al bar latino a las tablas de la impunidad a la divinidad de la transparencia al pañuelo largo al coqueteo minimalista al vicio del panfleto a los de la escuela de categoría al In Memoriam a la predisposición de la medalla al plagio europeo al riesgo de las almas feroces al espejo que no condena al letargo del absoluto a la probabilidad del cóctel al cosmético inglés a la técnica con su meta a los espíritus ajenos y al enfrentamiento con el reflejo. Otra vez de las cadenas al críptico de la intemperie a la venia de papel a las metáforas camaleónicas a las imágenes barrosas a las líneas de porcelana al panfleto al trabajo voluntario al casto Don Juan al taurino barroco al franchutismo sin torre a la oda al verde oliva a la seguridad de la inspiración al goce de las renuncias a la armada ajena al campanario del exilio al ya pasó el hambre al escondite pedante y a la aparición diversionista. A ese lugar un poco más intimista Al altoparlante que imitó nuestro acento A la fecha no indicada en la realidad A los champiñones proféticos A las pantallas curriculares Al canto a sí mismo que encerró a otros y ahora a la globalización de la rosa. Porque es tiempo y tiempo fue la herida. Porque talento y cultura fueron dardos anecdóticos. La palabra soportó el peso metálico del boleto La poesía no esperó al lenguaje en el horizonte La voz viene entre el ritmo con sigilosa ancianidad Y si este poeta se equivoca: Porque aquí no está Dios. Culpable será el pavo real que con su forma simpática está en vías de exterminio. |