Else Lasker-Schüler
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| DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS
Nació en Alemania y murió en Jerusalem (1869-1945). Estuvo estrechamente relacionada con el expresionismo durante las primeras décadas del siglo XX y llegó a consagrarse como una de las voces líricas más grandes de la literatura alemana. Libros publicados Poesía
Prosa
Teatro
Ensayos
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Else Lasker-Schüler |
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| ¡Viva! |
Mi deseo hierve en la nostalgia de mi sangre como vino salvaje que arde entre pétalos de fuego. Quisiera que tú y yo, nosotros, fuéramos una fuerza, que fuéramos de una sangre y una consumación, una pasión, ¡Una ardiente canción de amor de los mundos! Quisiera que tú y yo, nosotros, nos ramificáramos, cuando -loco de sol- el día de verano clama por la lluvia ¡y nubes de tormenta estallan en el aire! Y que toda vida fuera nuestra; que arrancáramos a la misma muerte de su tumba y que nos regocijáramos por su silencio. Quisiera que -desde nuestro abismo- se eleven masas -como rocas- una tras otra y desemboquen en una cumbre, ¡inalcanzablemente lejana! Que abarcáramos por completo el corazón del cielo y que nos encontremos en cada brisa ¡y que deslumbráramos toda eternidad! Un día de celebración en el que murmuraremos uno en el otro, en el que -nosotros dos- nos precipitaremos uno en el otro, como fuentes que manan desde la escarpada altura rocosa en olas que escuchen el propio canto y -de pronto- caigan rugiendo y confluyan ¡en inseparables manadas de aguas salvajes! |
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| Sulamita * |
¡Oh, yo he aprendido -en tu dulce boca- a conocer tanto de las bienaventuranzas! Ya siento los labios de Gabriel ardiendo sobre mi corazón... Y la nube de la noche se bebe mi profundo sueño de cedro. ¡Oh, cómo me hace señas tu vida! Y yo me consumo con floreciente dolor de corazón y me desvanezco en el espacio del mundo, en el tiempo, en la eternidad, y mi alma se extingue en los colores de la noche de Jerusalem. |
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| Athánatoi ** |
¡Escucha, yo te amo sin límite! ¡Por sobre todo amor, por sobre todo odio! Quisiera atraparte como una piedra preciosa en los rayos de mi alma. Tiende tu sueño en mi regazo, yo lo cercaré con muros de oro y lo rociaré con dulce vino griego y con el bálsamo de las rosas. Oh, yo volé hacia ti como un ave, para encontrarte en las tormentas del desierto, en los vientos del mar, en el rojo de sol de mis días, en la estrella de mis noches. ¡Escucha!, extiende la fuerza de tu voluntad, que flotemos sobre todos los otoños, y -siempre verdes- abracemos a la muerte y le demos vida. |
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| Mi canción silenciosa |
Mi corazón es un reloj triste que late sin hacer ruido. Mi madre tenía alas de oro que no encontraron un mundo. Escuchad, me busca mi madre, sus dedos son luminosos y sus pies, sueños que caminan. Y suaves vientos con soplo azul entibian mi sueño. Siempre en las noches cuyos días llevaban la corona de mi madre. Y de la luna bebo vino silencioso cuando la noche viene solitaria. Mis canciones trajeron el azul del verano y regresaron sombrías a casa. Has escarnecido a mis labios y hablas con ellos. Pero extiendo mis manos buscando las tuyas pues mi amor es un niño y quiere jugar. Tomé a uno de vosotros y luego al segundo y lo besé, Pero mis miradas se mantuvieron dirigidas hacia atrás hacia mi alma. Me he vuelto pobre en vuestra mendicante obra de caridad. Y no supe nada de estar enferma y estoy enferma de vosotros, Y nada es más insidioso que la enfermedad que quiebra los pies a la vida, roba la luz al camino del sepulcro y calumnia a la muerte. Pero mi ojo es la cumbre del tiempo, su brillo besa el borde de Dios. Y os quiero decir aun más, antes que se vuelva oscuro entre nosotros. Si eres el más joven de vosotros entonces debes saber lo más antiguo de mí. En tu alma jugarán -de aquí en adelante- todos los mundos. Y la noche se quejará al día. Yo soy el jeroglífico que yace bajo la creación. Y me hago semejante a vosotros a causa de la nostalgia por el ser humano. Rasgo la mirada eterna de mis ojos, la luz vencedora de mis labios - Conoces a un cautivo más difícil, a un hechicero más malvado que yo. Y mis brazos, que quieren elevarse, se hunden... |
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| Nostalgia del hogar |
No conozco el idioma de este frío país ni sigo sus pasos. Tampoco sé interpretar las nubes que pasan flotando. La noche es una reina madrastra. Siempre debo pensar en los bosques de los faraones y beso las imágenes de mis estrellas. Mis labios brillan ya y hablan a la lejanía, y soy un libro de imágenes coloreadas sobre tu regazo. Pero tu rostro teje un velo de lágrimas. Mis aves que chillan son los corales clavados, en los setos del jardín se petrifican sus débiles nidos. Quién unge mis palacios muertos - Ellos llevaron las coronas de mis padres, sus ruegos se sumergieron en el río sagrado. |
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| En secreto hacia la noche |
Te he elegido entre todas las estrellas y soy frágil - una flor que espía en el follaje susurrante. Nuestros labios quieren hacer miel, nuestras noches brillantes han florecido. En el bienaventurado esplendor de tu cuerpo mi corazón enciende su cielo - Todos mis sueños dependen de tu oro, Yo te he elegido entre todas las estrellas. |
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| Mi madre |
¿Acaso era ella el gran ángel que caminaba conmigo? O -acaso- está mi madre sepultada bajo el cielo de humo - Jamás floreció azul sobre su muerte. Pero si mis ojos brillaron claramente y le trajeron luz. Mi sonrisa no estaría sumergida en el rostro, yo lo sostendría sobre su sepulcro. Pero conozco una estrella -en la que siempre es de día- a la que quiero traer sobre la tierra. A partir de ahora estaré completamente sola como el gran ángel que caminaba conmigo. |
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| Juventud |
Te escucho martillear esta noche en un féretro en el profundo socavón de la tierra. Muerte, ¡qué quieres tú de mí! Mi corazón juega con la joven aurora y danza en el enjambre de centellas del ardor del sol con todas las flores y el gozo del verano. ¡Sigue tu camino, vieja insaciable! ¡Qué haría yo en la ciudad de los muertos, yo, con el júbilo en el pecho! |
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| Despedida |
Yo siempre quise decirte muchas palabras de amor, Ahora buscas inquieto milagros perdidos. Pero mis relojes musicales tocan celebramos boda. Oh, tus dulces ojos son mis flores preferidas. Y tu corazón es mi Reino de los Cielos... Déjame mirar dentro. Eres todo de menta resplandeciente y tan tiernamente soñador. Yo siempre quise decirte muchas palabras de amor, ¿Por qué no lo hice? |
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| Fin del Mundo |
Hay un llanto en el mundo como si el santo Dios hubiera muerto y la sombra de plomo que cae oprime con peso de sepulcro. Ven, vamos a ocultarnos más cerca... La vida está en todos los corazones Como en féretros. Oye, besémonos intensamente. Una nostalgia llama al mundo en el que debemos morir. |
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| Dios, escucha... |
La noche se concentra en torno a mis ojos como un anillo. Mi pulso transformaba la sangre en flamas y, sin embargo, todo estaba gris y frío en torno a mí. Oh Dios, y en los días vivos sueño con la muerte. La bebo en el agua y la trago en el pan. No existe medida en tu balanza para mi tristeza. Dios, escucha... En tu preferido color azul canto la canción del tejado de tu cielo. Y, sin embargo, el día no despertó en tu aliento eterno. Ante ti, mi corazón casi se avergüenza de su sorda cicatriz. ¿Dónde termino? - ¡¡Oh Dios!! Pues miré las estrellas y también a la luna, al valle de todos tus frutos. El vino rojo pierde ya el sabor en su fruta... Y sobre todo -la amargura- en cada pepita. |
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| Plegaria |
Oh Dios, estoy llena de tristeza... Toma mi corazón en tus manos - hasta que la noche llegue a su fin en el permanente retorno del tiempo. Oh Dios, estoy tan cansada... oh, Dios. El hombre de las nubes y su mujer en el azul del cielo juegan conmigo siempre en verano, Dios amado. Y creo en nuestra luna, Dios, pues ella me envuelve con brillo, como si yo estuviera desamparada, como si yo aun fuera pequeña, ... Una pequeña flama de alma. Oh, Dios; también ella está llena de fallas: Tómala silenciosamente en tus manos... para que termine brillando en ti. |
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| Yo sé |
Yo sé que pronto debo morir pero relucen todos los árboles después del beso de julio, largamente anhelado... Mis sueños se vuelven pálidos... Nunca compuse un final sombrío en los libros de mis versos. Una flor me cortas como saludo... Yo la amaba ya en el brote. Pero yo sé que pronto debo morir. Mi aliento flota sobre el río de Dios... Sin hacer ruido, pongo mi pié en el sendero que conduce al eterno hogar. |
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| Entrega |
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Publicado inicialmente en
http://www.geocities.com/Athens/Acropolis/7894/alefem.html |