Javier Heraud
|
|
| PALABRAS PRELIMINARES
Javier Heraud poeta pertenece a la estirpe de Bolívar y el Che Guevara: hombre de letras, tuvo que ser también hombre público. Su limpia voz juvenil (cantor de la vida, profeta de su muerte, leyenda viva en el Perú), su sarcasmo antiburgués y sus parábolas alimentan aún hoy una literatura americana que busca su identidad. No deseo la victoria ni la muerte, Convertirse en lo que uno es. Eso es todo. Lord Cheselin DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Javier Heraud Pérez nació en la ciudad de Lima, Perú, el 19 de enero de 1942. Hijo de Jorge Heraud Cricet y Victoria Pérez Tellería, fue el tercero de seis hermanos. Libros publicados
Premios y distinciones
|
Javier Heraud |
|
|
![]() |
| Refúgienme como siempre en vuestros pechos Es imposible |
A mis amigos Sólo quiero conocerme a fondo como siempre, sólo quiero descansar en tierra muerta y en olvido. Yo podría vivir solo en el mar, o en los montes, pero siempre necesitaría de unos cuantos, de un puñado, de un racimo de amigos para pasar las noches al lado del café y del silencio. Refúgienme como siempre en vuestros pechos, corazones alertas. No sé si podré escribir más pues ya no puedo arreglar este poema librarme de esta mesa, librarme de esta silla. |
![]() |
| Poema en el avión |
Si acaso me preguntan dónde estuve y si insistentes, quieren averiguar los sitios que he pisado, les diré. "Tres meses son tres años, tres años son tres días, tres días son tres horas, y en verdad, en verdad hablando sólo salí a dar una vuelta por el parque, entré al cinema me tropecé con otras gentes en otras partes. Y ya estoy aquí, nada le ha pasado a nadie, yo sigo como siempre admirando los ríos del otoño, yo sigo como siempre esperando al verano para maldecirlo, y conversando con mis viejos objetos adorados: y no pregunten más, que de mí no habrá ya más respuestas". Bien, yo deberé decirles a mis amigos "lo he hecho. Estuve en Moscú. Aquella vez que volví a casa me sentí muy derrotado." Escrito al regreso de su viaje a Moscú y Europa |
![]() |
¡Qué difícil, volcar mi corazón ahora, en plena España, en el corazón sangrante de Madrid, cuando las palomas de la paz y del otoño vuelan hacia los altos edificios del futuro y aquí la primavera muere sin nacer, váse sin venir! ¡Qué difícil decir: vengo de Moscú, del Asia, he visto surgir a Samarkanda con sus altas ermitas que los años construyeron, qué difícil repito, repetirle a los océanos sus símbolos marchitos, y decir luego: He estado en España y allí mi corazón sangró inmediatamente como si trabara contacto con el viento que corta las rosas en invierno! Pero es cierto. Esta es Madrid, éste es mi corazón sangrando, éste es nuestro camino, y seguiré gritando la verdad de los bosques apagados, la verdad de las rosas caídas, la verdad de España y sus historias. Madrid, octubre de 1961 |
![]() |
| L: ¿Dónde está Combray? * J: En el jardín de Swann, en otoño. |
Son hojas que recogí del jardín de Swann un ocho de octubre en Cambray o Illiers, da lo mismo. Habíamos tomado el tren hacia Chartres Lucho, Rachel, yo y Amaranta. Allí hacía mucho frío, pero nos consoló una lluvia que nos obligó a tomar unos coñacs. Claro, y también estaba la catedral mostrándonos claras estampas, sucios laberintos y blancos campesinos (no pagamos nada por ellas y aún las conservo.) No había tren para Illiers pero estaba el autobús esperándonos. Y mucho frío también en Cambray, pero había un hotel de la imagen con cuartos perfectos y edredones de plumas. Y la paloma aquella que comimos, y el vino tinto de la aldea, y el queso natural que allí fabrican, y el claro pan y el postre de manzana. Sí, son hojas que recogí del jardín de Swann, sobre una colina, sobre un puente pequeño y un arroyo navegable, pero Lucho se mareaba en la barca y no subimos. No sé si el pueblo era hermoso, pero allí estaban la casa de Marcel, y la magdalena de la tía Leonie, y la foto de Francisca la dulce, y el acostumbrado libro de Ruskin, y Enrique el olvidadizo de Prusia. ¿Qué más había? Tal vez un retrato de Proust, tal vez una ventana con vidrios de colores, tal vez una azucena, un huerto, un rosal, algunas rosas y estas hojas. (1961)
|
![]() |
| Canción del amigo |
A Degenhart Briegleb, Dégale, para algunos 1Caminamos mucho tiempo juntos, juntos llegábamos al colegio, juntos dejábamos la bicicleta, peleábamos juntos, hablábamos, jugábamos, reíamos juntos como siempre y como ahora.2Es imposible situarte exactamente. No recuerdo el preciso momento en que nos vimos, seguramente fue en las aguas mutuas de la infancia. (Un banco, una pequeña carpeta, no sé). Pero mucho tiempo hemos andado juntos: años que parecen otoños fríos, días como rayos, fuegos como imágenes.3Pero ya no me acuerdo de ti. Es claro todos pueden decirme, que si lo conocí tanto tiempo, no puede haberse alejado de mi lado, aunque esté ausente como ahora. Pero para mí no es así. He visto rostros levemente y los recuerdo aún. Pero Dégale pocas veces aparece en mis recuerdos: hoy camino solo, claro, tengo amigos pero ninguno como él.4Compartimos muchas cosas en el colegio: a la vez empezamos a escribir algunos versos que luego se hicieron poemas con el tiempo. El debe seguir escribiendo como yo: yo en mi suelo, y él desterrado voluntariamente (bebiendo fríos, escupiendo nieve, adelantando el aliento por el tiempo.)5Si tú supieras qué difícil es vivir entre cadáveres, qué difícil caminar con los ojos cerrados, porque ya no se puede mirar. Y aquí (tenías razón, toda la vida seré un niño) olvido tus pesares: yo vivo entre cadáveres pero vivo entre los míos (lo cual es siempre un consuelo) y tú sin embargo recoges y bebes el polvo de la distancia.6Cuando tú te fuiste leíamos a Machado, a Vallejo, con fervor descubrimos a Darío, Hölderlin nos lo dio a leer Carlos Espinoza, Juan Ramón nos alegraba y sonreía. Hoy Juan Ramón yace olvidado, Darío es siempre un poeta lo sé, pero ya no me toca. Conservo, (seguramente también tú) vivo a Vallejo y a Machado, pero hay otros que surcan mi cabeza, otros que bajan en las noches a tocar la ventana de mi cuarto.7Poco te recuerdo: Sin embargo ahora, quiero elevar un canto enorme de palomas y cantar a tu regreso, que presiento durará un tiempo. Dos años ya es mucho, mucho tarda tu retorno. |
|
La inclusión de Javier Heraud en
Poéticas es una atención de Biblioteca Virtual BEAT 57 beatcincuentaysiete@hotmail.com http://ar.geocities.com/beat_virtual |