Juan Gelman
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| PALABRAS PRELIMINARES
PREMIO NACIONAL DE POESÍA 1994-1997 Su discurso (19 de Junio de 1997) Señora secretaria de Cultura de la Nación Publicado inicialmente en
El jurado que otorgó las distinciones, correspondientes a la producción enmarcada entre 1992 y 1995, estuvo integrado por Joaquín Giannuzzi, Francisco Madariaga, Horacio Salas, Luis Barcia y Héctor Yánover.
Algunas opiniones Me parece que la mera difusión de esta noticia resulta inoportuna por tardía. Soy enemigo de los hits parades, de las olimpíadas y de los campeonatos entre escritores y por eso no voy a decir que Gelman es el mejor, superlativo más adecuado a golfistas y caballos de carrera. La distinción del premio es redundante porque Gelman tiene un sitio propio en la poesía de lengua castellana. Su poesía es como una metáfora del ojo, un ojo que no mira ni de arriba ni de abajo, lejos de la aparente nitidez y del lugar común pero muy entrañable y próximo a los hombres. Héctor Tizón Cuando nos llegaron los paquetes con los libros que participaban me llevé una gran alegría cuando vi el primero de Juan Gelman: me dije que la tarea iba a ser fácil. Después, resultó que había cinco en total. Pocas veces tuve el honor de participar de una tarea tan grata como premiar a un poeta tan grande. Debo confesar que entre los miembros del jurado casi no hubo debate respecto a quien debía ser el ganador: lo decidimos por unanimidad con mucha alegría. Héctor Yánover Juan es un viejo conocido mío, pero fundamentalmente es un poeta. Creo que es un premio muy justo. Espero que esto sirva para llamar la atención aún más completa e intensamente sobre su obra, que es muy importante para la poesía argentina y latinoamericana. El hecho de que haya tenido la entrada prohibida al país, su exilio, son circunstancias, al final lo que se impone es el valor de su obra. Todo lo demás es aleatorio. Leónidas Lamborghini Conozco la poesía desde su primer libro, avalado por uno de los grandes poetas del siglo, Raúl González Tuñón. Separados por la distancia perdimos contacto pero siempre lo sentí cercano en la poesía. El mejor elogio que se le puede hacer a un escritor es que su creación sea coherente con el hombre que es, y en eso Gelman fue un luchador por los hombres libres y la liberación de nuestros pueblos. Este premio es hacer justicia a un gran poeta y a la poesía olvidada por los grandes comunicadores sociales. Jorge Atilio Castelpoggi Su poesía se caracterizó siempre por una vocación social que arranca en sus primeros trabajos, nacidos de su admiración por Raúl González Tuñón. Siempre se destacó por su necesidad de experimentar con las formas poéticas, tanto libres como sujetas a las expresiones tradicionales del verso. Ha tenido el reconocimiento de importantes sectores intelectuales marcados por una inclinación ideológica muy definida. Estimamos que este premio es el justo reconocimiento a una labor, no sólo extensa y lograda, sino siempre fiel a la poesía, no obstante los diversos y difíciles avatares de su vida. Horacio Armani y María Esther Vázquez Merecido premio el otorgado a Juan Gelman: Premio Nacional para un poeta del exilio; para los que constituyeron una nación cualquiera en otra parte y aportaron sus dones en el dolor. Y para los que, como todos los poetas, hacen su exilio en el centro mismo del lenguaje, extremado, dado vuelta, contra un "pedacito de frontera". Y como todos llegamos a un fragmento, yo quiero al Gelman de Citas y comentarios, y Carta a mi madre. En ellos encuentro los ecos y el contacto necesario para disponerme a leer. Delfina Muschietti Publicado inicialmente en
PREMIO JUAN RULFO DE LITERATURA LATINOAMERICANA Y DEL CARIBE OTORGADO A JUAN GELMAN 26 de noviembre del 2000 Su discurso Agradezco profundamente al jurado que me otorgó este premio, el más prestigioso de América Latina y el Caribe, nunca escatimado a los poetas: ha distinguido a varios de nuestros grandes líricos y siento que el de hoy es sobre todo un reconocimiento a la poesía que surge de las entrañas de la región, un reconocimiento a quienes muy famosos o muy desconocidos insisten en este duro oficio, intentan expresar el centro de sus obsesiones aun sabiendo que no hay centro y todo es intemperie. En su nombre lo recibo y esto quiero, como Juan Rulfo dijo en parecida circunstancia, aclarar a mis semejantes, a los que deberían estar en mi lugar. Y agradezco profundamente al país que cobija y sostiene a este premio, México, tierra bastante a dos océanos y un mar. No estoy exiliado aquí: ésta es la tierra que elegí para vivir y morir, la tierra que abrió sus puertas generosas a los perseguidos por las dictaduras del Sur. Publicado inicialmente en La Insignia
Un acto de estricta justicia poética Por Fernando DAddario Es una de las distinciones más importantes de la lengua castellana. Si el conflicto entre vivencia e imaginación selló el destino literario de Juan Gelman, podría inferirse que la jornada de ayer acercó estas coordenadas a un efímero y gratificante punto de concordia: los sueños ganados y perdidos, la métrica perfecta, los dolores, la belleza poética, encontraron una síntesis de reconocimiento en el premio Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana y del Caribe 2000, que le otorgó la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. Este es el premio más importante de América latina, que han ganado grandes poetas y escritores a quienes me siento cercano y cuya obra forma parte de mis lecturas como Augusto Monterroso, Nélida Piñón, Sergio Pitol u Olga Orozco. Olga ya no está con nosotros, pero siempre permanecerá presente y cerca de mí y de todos sus lectores a partir de su obra, dijo Gelman al agradecer la distinción, la segunda en importancia en la lengua castellana, después del Cervantes. Publicado inicialmente en Página 12
Poesía es resistencia frente al mundo Gelman por Claudia Posadas* Juan Gelman (Buenos Aires, Argentina, 1930) ha sido galardonado con el último Premio Juan Rulfo, uno de los más importantes de América Latina. Gelman ha sido distinguido por su trayectoria poética y su militancia vital. Exiliado desde 1975, cuando dejó una Argentina ocupada por los militares, su poesía es un magma donde están disueltas la experimentación con el lenguaje y la experiencia de vida. Publicado inicialmente en La Prensa Literaria (Nicaragua), 7/10/00
Opiniones Poeta en el costado izquierdo Por Juan Sasturain De memoria, uno cita como debe ser, a conmovidos golpes de emoción y de alevosa poesía. Si tuviera que elegir / yo elegiría esta esperanza / que come panes desesperados, dijo él. Si tuviera que elegir (para hablar) yo mentaría el primer golpe: Gotán. Gelman entró en nuestra demorada adolescencia con ese libro del 62, de La Rosa Blindada y con tapa de Gorriarena, chiquito y poderoso: Esa mujer se parecía a la palabra nunca / Subía de su nuca un encanto muy particular / Una especie de olvido donde guardar los ojos / Esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo. Publicado inicialmente en Página 12
Los libros y los Gelman Por Juan Forn Conoció la poesía a los cinco años, oyendo a su hermano mayor recitar a Pushkin en ruso. A los nueve se enamoró de una vecinita y, como ella no entendía ruso y él no sabía ni escribirlo ni traducirlo, empezó a mandarle poemas de Almafuerte. Cuando vio que la cosa no daba resultado, empezó a escribir él los envíos. La vecinita nunca se enteró de lo que había originado. El resto del mundo, sí. Juan Gelman ha logrado como pocos lo que pontificaba Paul Eluard con su sabiduría habitual: escribir sobre política cuando la circunstancia exterior coincide con la del corazón. O, como dice Gelman, cuando son una. Llama la atención, como él mismo ha señalado muchas veces, que resalte tanto lo político en su obra cuando, en realidad, no lo ha visitado tanto. Es que su obra ha demostrado que la justicia poética es muchísimo más que una figura del lenguaje. Publicado inicialmente en Página 12
La mirada de los escritores Me produce una inmensa alegría. El Rulfo es especial, además, porque es uno de esos reconocimientos que responden a un criterio de consagración. La mayor parte de las veces lo ganan quienes ya se ganaron un lugar en la historia. La de Gelman es una obra consumada, de una épica impecable, de altísimo nivel poético, que lo posiciona en primera línea, con los más grandes. Noé Jitrik No me llama la atención: comparto la certeza de que se lo merece. Gelman siempre fue un inmenso poeta. El trabajo de la palabra, su hondura, su profundo compromiso en la búsqueda creativa me convirtieron en uno de sus admiradores confesos, y en uno de sus amigos desde 1952. Él dice que la búsqueda del poeta es siempre frustrante, porque éste nunca llega a alcanzar aquello que persigue, y sin embargo él se acerca tanto a ese centro, tanto... Héctor Yánover Estoy encantado con la noticia. Creo que es un premio a la trayectoria de un gran poeta, el mayor que tiene hoy nuestro país, y también a una trayectoria ética. Esta es una muestra más de la vieja y sabia costumbre que tienen los mexicanos de reconocer sin chauvinismos a los talentos. Espero que el premio regocije a toda la literatura argentina. A mí, por lo pronto, me parece una maravilla. Mempo Giardinelli Gelman es uno de nuestros más grandes poetas vivos y me parece muy justo que se lo reconozca. Y más teniendo en cuenta que es un premio tan importante, uno de los pocos que se ha sostenido como una institución a través del tiempo. Me alegro mucho por Juan, porque es un poeta con una obra inmensa y que ha hecho innovaciones sustanciales en la poesía argentina durante los últimos veinte años. Rodolfo Rabanal Creo que es absolutamente merecido que se haya premiado a Gelman, porque para mí es el mayor poeta vivo de la Argentina y uno de los más intensos de América latina. Además, su trayectoria ética y su conducta no dejan lugar a duda de que merece no sólo el Juan Rulfo sino cualquier otro premio. Es absoluta justicia. Abelardo Castillo Cuando me fui de la Argentina en 1976, el único libro que me llevé fue la obra poética de Gelman editada por Corregidor. Todavía lo conservo, aunque está destrozado por el uso. Por entonces yo tenía 18 años y trataba de escribir poesía. Y durante un tiempo bastante largo temí no poder zafar de escribir con el ritmo y las maneras de Gelman. Creo que eso dice lo que siento por su obra, así que es obvio que me alegro de que le den este premio o cualquier otro. Martín Caparrós Que de vez en cuando se haga justicia no deja de ser una buena noticia. Y éste es el caso, porque considero a Gelman uno de los grandes poetas de América. Y tengo esa opinión desde mucho antes de conocer su militancia y todas las tragedias que vivió. Más allá de su obra poética, siempre me pareció un ser humano de una enorme ética. Por eso me alegra que lo hayan distinguido, aunque no sorprende: él se merece todos los premios del mundo. Vicente Battista Publicado inicialmente en Página 12
DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Historias que hacen Historia Juan Gelman: las extrañas fronteras del mundo Por Miguel Dalmaroni En 1994, a los 64 años de edad, Juan Gelman publicó uno de los libros más raros de la poesía contemporánea en lengua española, y sin dudas uno de los más llamativos de la literatura argentina de las últimas décadas. La idea de rareza se impone para iniciar una descripción de la obra porque su título es dibaxu, es decir porque ya desde la portada resulta inadecuado o insuficiente ubicarlo en el ámbito de la "lengua española": se trata, en realidad, de 29 poemas breves que se repiten uno a uno en dos lenguas: en castellano actual sobre la página impar, y antes, sobre la página par, en sefardí o ladino, el dialecto de los judíos españoles formado y usado sobre todo durante la Edad Media. CRONOLOGÍA 1930: Nace en el barrio de Villa Crespo, Buenos Aires, el 3 de mayo. Es el tercer hijo de un matrimonio de inmigrantes ucranianos. Su padre, José Gelman -obrero ferroviario, carpintero, comerciante- había participado de la revolución rusa de 1905. Su madre, Paulina Burichson, hija de un rabino, había sido estudiante de medicina en Odesa. Dos hermanos mayores, Boris y Teodora. Publicado inicialmente en Tiempo
Algunas reseñas de sus libros Violín y otras cuestiones, Gleizer, Buenos Aires, 1956 Violín y otras cuestiones (1956). Publicado con el sello de Gleizer, que treinta años antes había editado algunos de los primeros libros de Macedonio Fernández, Jorge Luis Borges y Raúl González Tuñón, llevaba precisamente un prólogo de Tuñón, una decisiva influencia en aquel primer Gelman, junto con el peruano César Vallejo. De Tuñón parecen provenir la atención hacia la ciudad, la preocupación política y un lirismo intenso que carga de matices mágicos la realidad cotidiana, y de Vallejo, la aptitud para arraigar la escritura poética en la fuerza y la soltura de la lengua hablada, librándola de solemnidades y exquisitismos. Por los caminos que abre, tanto en la temática como en la actitud espiritual y en el trabajo con el lenguaje, Violín y otras cuestiones puede considerarse el inicio de toda una corriente de la poesía argentina, que en su momento fue identificada con la "generación del 60". (Daniel Freidemberg, Especial La Maga, dedicado a Juan Gelman) El juego en que andamos, Nueva Expresión, Buenos Aires, 1959 El juego en que andamos (1959) y Velorio del solo (1961) acentúan y depuran los rasgos del primer libro. Gelman maneja mejor los silencios y la síntesis. Tienen mayor presencia la ternura y un tono de confidencialidad, mientras gana progresivamente espacio la temática amorosa. La vida cotidiana aparece matizada por pequeñas maravillas y atisbos de esperanza, pero también por la furia y el dolor ante las injusticias sociales, así como ante la soledad y la previsión de la muerte. (Daniel Freidemberg, Especial La Maga, dedicado a Juan Gelman) Velorio del solo, Nueva Expresión, Buenos Aires, 1961 Gotán (1956-1962), La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1962. Reeditado en 1996 Gotán (1962). El disparate, el prosaísmo y el humor, a veces sarcástico, irrumpen con una gracia y un descaro hasta entonces desconocidos en la poesía argentina. Así y todo, persisten muchos rasgos anteriores, tanto que, como si englobara de esa manera una etapa, Gelman eligió el título de Gotán para el volumen aparecido en 1996 que por tercera vez reúne sus cuatro primeros libros. Ya en la primera de estas compilaciones, en 1970, habían sido definitivamente descartados varios poemas de Violín y otras cuestiones y de El juego en que andamos. (Daniel Freidemberg, Especial La Maga, dedicado a Juan Gelman) Cólera Buey, La Tertulia, La Habana, 1965. Reeditado en 1994 Cólera buey. Si bien hay una edición cubana de 1965 con ese título, la definitiva es de 1971 y reúne se avisa al principio "un poema al comandante Guevara y los restos de nueve libros inéditos escritos en un momento muy particular de mi vida". Se trata, como lo sugieren la propia advertencia y el amplio período abarcado (de 1962 a 1968), de una etapa de crisis: es el tramo donde los modos de hacer poesía de Gelman entran a descalabrarse, a probarse, a jugar, a ponerse en juego y a poner en juego la concepción misma de la poesía, a través de una gran diversidad de recursos. No sólo este es el libro donde Gelman arriba a una madurez y una singularidad que lo colocan en un primer plano de la poesía moderna en lengua castellana, sino también, a partir de Cólera buey, prácticamente cada libro suyo implicará una sorpresa, un desconcierto y la apertura de una nueva posibilidad. (Daniel Freidemberg, Especial La Maga, dedicado a Juan Gelman) Los poemas de Sidney West, Galerna, Buenos Aires, 1969. Reeditado en 1995 Traducciones III. Los poemas de Sidney West (1969). Continuando una serie iniciada dentro de Cólera buey con Traducciones I y Traducciones II (subtitulados Los poemas de John Wendell y Los poemas de Yamanokuchi Ando), Gelman inventa un poeta extranjero al que simula traducir, pero además cada poema cuenta la historia de un personaje, ambientadas todas en un pequeño pueblo norteamericano. Lo que más importa, con base en una práctica delirante de la ficción, es el desenfadado juego creador con el lenguaje. La recurrencia a una aparente forma narrativa y la extrema libertad expresiva, aun más exasperada y cargada de humor, reaparecen en el libro siguiente, Fábulas (1971), ahora aplicados a diversos personajes imaginarios o de la historia, con un contenido político más fuerte y dramático. (Daniel Freidemberg, Especial La Maga, dedicado a Juan Gelman) Fábulas, La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1971 Relaciones, La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1973 Relaciones (1973). Usando un lenguaje más directo y coloquial, Gelman entra en una zona reflexiva. Lo hace, sobre todo, por medio de preguntas insistentes, un mecanismo que seguirá aplicando de ahí en adelante, especialmente en Notas, Carta abierta, Citas y relaciones y Carta a mi madre. Por su parte, el uso de barras para establecer períodos rítmicos o zonas de sentido aparece en el libro siguiente, Hechos, y se mantendrá con pocas excepciones hasta Incompletamente. En los cuatro, y cada vez más, la escritura se vuelve un balbuceo obsesivo confiado ante todo a la sabiduría del ritmo y el fluir de la palabra. (Daniel Freidemberg, Especial La Maga, dedicado a Juan Gelman) Hechos, (1974-1978), Lumen, Barcelona, 1980 Hechos (publicado, junto con la reedición de Relaciones, como Hechos y relaciones, en 1980) mantiene algo del estilo del libro anterior, pero de un modo más áspero. Es el primer libro del exilio y trata, precisamente, del exilio, el combate, el dolor de las muertes, las interrogaciones sobre la derrota, al igual que Notas, Carta abierta y Si dulcemente, aparecidos, juntos o por separado, en diversas ediciones entre 1980 y 1982. Carta abierta, dedicado al hijo asesinado, es una de las más arduas, hondas y lúcidas indagaciones en el dolor que presenta la poesía de todos los tiempos. (Daniel Freidemberg, Especial La Maga, dedicado a Juan Gelman) Comentarios (1978-1979) Citas y comentarios (1982) es, de hecho, un libro de poesía mística, como en cierto modo también lo serán Composiciones, Anunciaciones, Salarios del impío e Incompletamente. Herméticos, barrocos, perfectos en su construcción, cada uno de los poemas nace de frases o imágenes halladas en otros textos de Santa Teresa, San Juan, Manzi, Le Pera, Baudelaire y Van Gogh, entre otros, para armar un murmurado y trémulo canto de amor a una segunda persona que bien puede entenderse, según lo indica la dedicatoria, como la patria lejana. (Daniel Freidemberg, Especial La Maga, dedicado a Juan Gelman) Citas, 1979 Notas, 1979 Carta Abierta, 1980 Si dulcemente, Lumen, 1980 Bajo la lluvia ajena, 1980 Bajo la lluvia ajena (1983) es una serie de agudas prosas poéticas que reflexionan sobre el exilio. Integraba, con trabajos de Osvaldo Bayer, un libro titulado precisamente Exilios, y después fue incorporado en Interrupciones II (1986), junto con Hacia el Sur y dos inéditos: Com/posiciones y Eso. En el primero Gelman reelabora, con serena dulzura, textos de poetas judíos o judeo españoles medievales o antiguos, en general de temática amorosa. El mismo tono, y acentuando el vuelco hacia la ternura y la sencillez, se advierte en Eso. Al mismo período pertenece La junta luz (1985), un tenso oratorio dramático en verso dedicado a las Madres de Plaza de Mayo. (Daniel Freidemberg, Especial La Maga, dedicado a Juan Gelman) Hacia el Sur, Marcha, México, 1982 Hacia el Sur (1982) retorna en cierto modo las formas narrativas de Los poemas de Sidney West y Fábulas, pero mezclándolas despreocupadamente con rasgos surgidos en todos los libros siguientes del autor. Son poemas extensos, en los que Gelman lleva al colmo el arte de la disgresión, acerca de temas muy diversos incluso dentro de cada poema pero sobre un denso telón de fondo político. En dos de las partes reaparecen, aunque ya no como traducciones, los textos atribuidos a otro poeta, en este caso a José Galván y a Julio Grecco, uno desaparecido y otro muerto en combate contra la dictadura. (Daniel Freidemberg, Especial La Maga, dedicado a Juan Gelman) Com/posiciones (1983-1984), Ediciones del Mall, Barcelona, 1986 Eso (1983-1984) Dibaxu (1983-1985), Seix Barral, Buenos Aires, 1994. Reeditado en 1994 En el escolio de Dibaxu, libro de poemas en sefaradí, Gelman escribió: "...Escribí los poemas de Dibaxu en sefaradí, de 1983 a 1985. Soy de origen judío, pero no sefaradí, y supongo que eso algo tuvo que ver con el asunto. Pienso, sin embargo, que estos poemas sobre todo son la culminación o más bien el desemboque de Citas y Comentarios, dos libros que compuse en pleno exilio, en 1978 y 1979, y cuyos textos dialogan con el castellano del siglo XVI. Como si buscar el sustrato, hubiera sido mi obsesión. Como si la soledad extrema del exilio me empujara a buscar raíces en la lengua, las más profundas y exiliadas de la lengua. Yo tampoco me lo explico..." Anunciaciones, Visor, Madrid, 1988 Anunciaciones (1988). Poemas de amor, que por el uso de la segunda persona, recuerdan a Citas y comentarios, pero sobre un trasfondo alucinado de desamparo y destrucción al que la escritura desafía a través de imágenes breves, contundentes y enigmáticas, y de un tono alto y exasperado, como nunca antes ni después, subrayado por el hecho de que los signos de exclamación reemplazan a las preguntas. Probablemente sea el libro más hermético y arduo de leer de Gelman. Igualmente audaz, aunque en otra dirección, es Carta a mi madre (1989), un largo monólogo que despliega encarnizadas interrogaciones en un lenguaje descarnadamente directo. (Daniel Freidemberg, Especial La Maga, dedicado a Juan Gelman) Interrupciones I, Libros de Tierra Firme/Último Reino, Buenos Aires, 1988 Hijos de su combativa desazón, los poemas de Interrupciones I y II son como esas horas pasadas siempre en otro lugar, cuando es tarde de antemano y se espera lo que ya no ocurrió ni ocurrirá. El poeta no calla ante el estupor porque es la materia misma de su escritura, la grieta donde abreva el silencio. Interrupciones II, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1988 Carta a mi madre, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1989 Salarios del impío (1984-1992), Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993 Salarios del impío (1993). Fragmentos como ráfagas de voz, que, más que hablar del amor, la soledad, el exilio, Dios, la incompletud, el terror y la muerte, rozan esas cuestiones sin que ninguna visión ni ninguna idea pueda completarse. Se podría decir que es el libro de epigramas de Gelman, y adelanta la aventura espiritual, un incierto rastreo en el misterio del lenguaje y en la imposibilidad de aferrar lo real, una desvelada búsqueda en el revés de cada cosa que desplegará luego en Incompletamente (1997), en ese caso a través de estructuras derivadas del soneto. Entre ambos libros, aparece el lirismo extremo de Dibaxu (1994), breves o brevísimos poemas de amor en sefaradí y castellano que, de un modo más tenue y delicado, trabajan en tomo de las mismas obsesiones. (Daniel Freidemberg, Especial La Maga, dedicado a Juan Gelman) La abierta oscuridad, 1993 Incompletamente, Seix Barral, Buenos Aires, 1997 Debí decir te amo (antología personal), 1997 Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos. En coautoría con Mara La Madrid, Planeta, Buenos Aires, 1997 Prosa de prensa. Ediciones B, España, 1997 Nueva prosa de prensa, 1999 Tantear la noche, 2000 Publicado inicialmente en Literatura Hispanoamericana
Antologías Obra poética, Corregidor, Buenos Aires, 1975 Publicado inicialmente en Literatura Hispanoamericana
Algunos libros sobre Gelman Santiago Bullrich, Recreación y realidad en Pisarello, Gelman y Vallejo, Jorge Álvarez, Buenos Aires, 1964 Publicado inicialmente en Literatura Hispanoamericana |
Juan Gelman kettylis@citynet.net.ar |
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| Una mujer y un hombre |
Una mujer y un hombre llevados por la vida, una mujer y un hombre cara a cara habitan en la noche, desbordan por sus manos, se oyen subir libres en la sombra, sus cabezas descansan en una bella infancia que ellos crearon juntos, en plena de sol, de luz, una mujer y un hombre arados por sus labios llenan la noche lenta con toda su memoria, una mujer y un hombre más bellos en el otro ocupan su lugar en la tierra. |
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| Oración de un desocupado |
Padre, desde los cielos bájate, he olvidado las oraciones que me enseñó la abuela, pobrecita, ella reposa ahora, no tiene que lavar, limpiar, no tiene que preocuparse andando el día por la ropa, no tiene que velar la noche, pena y pena, rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente. Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces, que me muero de hambre en esta esquina, que no sé de qué sirve haber nacido, que me miro las manos rechazadas, que no hay trabajo, no hay, bájate un poco, contempla esto que soy, este zapato roto, esta angustia, este estómago vacío, esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre cavándome la carne, este dormir así, bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido te digo que no entiendo, Padre, bájate, tócame el alma, mírame el corazón, yo no robé, no asesiné, fui niño y en cambio me golpean y golpean, te digo que no entiendo, Padre, bájate, si estás, que busco resignación en mí y no tengo y voy a agarrarme la rabia y a afilarla para pegar y voy a gritar a sangre en cuello. |
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| El juego en que andamos |
Si me dieran a elegir, yo elegiría esta salud de saber que estamos muy enfermos, esta dicha de andar tan infelices. Si me dieran a elegir, yo elegiría esta inocencia de no ser un inocente, esta pureza en que ando por impuro. Si me dieran a elegir, yo elegiría este amor con que odio, esta esperanza que come panes desesperados. Aquí pasa, señores, que me juego la muerte. |
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| Mi Buenos Aires querido |
Sentado al borde de una silla desfondada, mareado, enfermo, casi vivo, escribo versos previamente llorados por la ciudad donde nací. Hay que atraparlos, también aquí nacieron hijos dulces míos que entre tanto castigo te endulzan bellamente. Hay que aprender a resistir. Ni a irse ni a quedarse, a resistir, aunque es seguro que habrá más penas y olvido. |
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| Opiniones |
Un hombre deseaba violentamente a una mujer, a unas cuantas personas no les parecía bien, un hombre deseaba locamente volar, a unas cuantas personas les parecía mal, un hombre deseaba ardientemente la Revolución y contra la opinión de la gendarmería trepó sobre muros secos de lo debido, abrió el pecho y sacándose los alrededores de su corazón, agitaba violentamente a una mujer, volaba locamente por el techo del mundo y los pueblos ardían, las banderas. |
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| Hechos |
Mientras el dictador o burócrata de turno hablaba en defensa del desorden constituido del régimen él tomó un endecasílabo o verso nacido del encuentro entre una piedra y un fulgor de otoño afuera seguía la lucha de clases / el capitalismo brutal / el duro trabajo / la estupidez / la represión / la muerte / las sirenas policiales cortando la noche / él tomó el endecasílabo y con mano hábil lo abrió en dos cargando de un lado más belleza y más belleza del otro / cerró el endecasílabo / puso el dedo en la palabra inicial / apretó la palabra inicial apuntando al dictador o burócrata salió el endecasílabo / siguió el discurso / siguió la lucha de clases / el capitalismo brutal / el duro trabajo / la estupidez / la represión / la muerte / las sirenas policiales cortando la noche este hecho explica que ningún endecasílabo derribó hasta ahora a ningún dictador o burócrata aunque sea un pequeño dictador o un pequeño burócrata / y también explica que un verso puede nacer del encuentro entre una piedra y un fulgor de otoño o del encuentro entre la lluvia y un barco y de otros encuentros que nadie sabría predecir / o sea los nacimientos / casamientos / los disparos de la belleza incesante. |
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| Nota I |
Te nombraré veces y veces. me acostaré con vos noche y día. noches y días con vos. me ensuciaré cogiendo con tu sombra. te mostraré mi rabioso corazón. te pisaré loco de furia. te mataré los pedacitos. te mataré una con paco. otro lo mato con rodolfo. con haroldo te mato un pedacito más. te mataré con mi hijo en la mano. y con el hijo de mi hijo / muertito. voy a venir con diana y te mataré. voy a venir con jote y te mataré. te voy a matar /derrota. nunca me faltará un rostro amado para matarte otra vez. vivo o muerto / un rostro amado. hasta que mueras / dolida como estás / ya lo sé. te voy a matar / yo te voy a matar. |
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| Nota II |
Ya que moría mañana me moriré anteanoche / con un cuchillito fino voy a cavar el 76 para limpiarle las raíces a paco las hojitas a paco clavado al suelo como una mula rota gente que me quería ayudar / después le toca al 77 para encontrar los ojos de rodolfo como cielos terrestres fríos fríos fríos diseminados por ahí / mirada vacía ahora va a haber que trabajar limpiar huesitos / que no hagan negocio con la sombra desapareciendo / dejándose ir a la tierra ponida sobre los huesitos del corazón / compañeros denme valor / la sombra vuela alrededor como un objeto en mi pieza / ni remedio que la pueda parar / ni corazón ni nada / ni la palabra nada / ni la palabra corazón / pañeros /compañeros. |
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| Si dulcemente |
Si dulcemente por tu cabeza pasaban las olas del que se tiró al mar / ¿qué pasa con los hermanitos que entierraron? / ¿hojitas les crecen de los dedos? / ¿arbolitos / otoños que los deshojan como mudos? / en silencio los hermanitos hablan de la vez que estuvieron a dostres dedos de la muerte / sonríen recordando / aquel alivio sienten todavía como si no hubieran morido / como si paco brillara y rodolfo mirase toda la olvidadera que solía arrastrar colgándole del hombro / o haroldo hurgando su amargura (siempre) sacase el as de espadas / puso su boca contra el viento / aspiró vida / vidas / con sus ojos miró la terrible / pero ahora están hablando de cuando operaron con suerte / nadie mató / nadie fue muerto / el enemigo fue burlado y un poco de la humillación general se rescató / con corajes / con sueños / tendidos en todo eso los compañeros / mudos / deshuesándose en la noche de enero / quietos por fin /solísimos / sin besos. |
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| La juntaluz (Fragmentos) |
Madre-coro (candice): el frío de los pobres que un día triunfarán / cruje en el fondo del país / torturado / callado crepita otoñando padeceres / se le caen hojitas / olores secos / compañeros / se pudren alimentando furias que vendrán / alma mía que así crecés contra las bestias / dame valor o fuego / pueda podrirme / continuar / para que coma la victoria / Madre-árbol (canta): solicitud / penas / cuidado de vos sin vos / como el beso ya prolongado que me das por arrabales del amor donde crecés violentamente / flor unitiva / derramada como calor de corazón donde la mundo se amujera como una música de vos / mirada suave de tu mano como gorrión de vos / o vos / volando amor / durando vidas. Madre-coro: odio / no me dejés / Madre-árbol: dame tu fuerza / amor / Madre-coro: para que no me olvide / Madre-árbol: para que no te olvide /. |
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| Cerezas |
Esa mujer que ahora mismito se parece a santa teresa en el revés de un éxtasis / hace dos o tres besos fue mar absorto en el colibrí que vuela por su ojo izquierdo cuando le dan de amar / y un beso antes todavía / pisaba el mundo corrigiendo la noche con un pretexto cualquiera / en realidad es una nube a caballo de una mujer / un corazón que avanza en elefante cuando tocan el himno nacional y ella rezonga como un bandoneón mojado hasta los huesos por la llovizna nacional / esa mujer pide limosna en un crepúsculo de ollas que lava con furor / con sangre / con olvido / encenderla es como poner en la vitrola un disco de gardel / caen calles de fuego de su barrio irrompible y una mujer y un hombre que caminan atados al delantal de penas con que se pone a lavar / igual que mi madre lavando pisos cada día / para que el día tenga una perla en los pies / es una perla de rocío / mamá se levantaba con los ojos llenos de rocío / le crecían cerezas en los ojos y cada noche los besaba el rocío / en la mitad de la noche me despertaba el ruido de sus cerezas creciendo / el olor de sus ojos me abrigaba en la pieza / siempre le vi ramitas verdes en las manos con que fregaba el día / limpiaba suciedades del mundo / lavaba el piso del sur / volviendo a esa mujer / en sus hojas más altas se posan los horizontes que miré mañana / los pajaritos que volarán ayer / yo mismo con su nombre en mis labios / |
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| Está negra la madera de tu casa |
Está negra la madera de tu casa y el verde de tus plantas brilla como lustrado a mano / te debe haber llovido mucha ausencia / debe haberte apagado los fuegos que encendías para leer tus pechos / para saber quién anda por ahí / en el verano de tu rigidez empujada / ¿qué sería la muerte sin la lluvia / su ciencia de humo y claridad? / temblabas como un cafetín / pasaban tangos de Gardel y toros ya suavísimos / tus piernas ardían al lado de los ángeles y volaban cenizas del secreto cremado / ¿cómo es posible el horror de saber? / ¡dale / viento! / ¡raspá la música que hace diamantes en cada esquina de la sonreidora! / ¡la música que separa los nacimientos de los espantapájaros! ¡los espantapájaros verdaderos! / ¡que me conocen y no son yo! / vos / que sabés hacer cuchillos con un instante del amor / cantá / sentada en los panes que horneo y nunca comeré / ¡cantá / para que corra la mañana y se subleven los canarios que lloran ocultamente! / |
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| Qué fiesta la de la alegría nueva... |
Qué fiesta la de la alegría nueva sobre el viejo color. Dafne se hace pluma y vierte luz y tiempo en la razón de piedra. Le escriben versos en la ciudad que pisotea a la justicia. Dafne huye de los papeles que la ciñen. Nadie la merece, pero a veces se la encuentra en humillaciones de la realidad. No está escrita aún, como un caballo largo. Se la ve tan claramente en el árbol que fue, convertido en vanidad. Ella ocupa la desolación y nada se le concederá. Ni el asombro idéntico a ella misma. Sólo busca un recuerdo donde pueda ser suave y, en un momento, niña. Cierra los ojos ante el viento que agita su pollera y sobre ella cae la vida continua. |
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| VI |
hojas coloradas y verdes/ hojas secas/hojas frescas/ caen de tu voz/ dormidas/ duermen debajo del sol/ debajo tuyo/ mira cómo esperan que el espanto se apague/ el sol oye caer tus hojas/ que tiemblan en la noche que enciende el bosque/ De Dibaxu |
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Oh hay bendiciones en esta suave brisa Que sopla desde las verdes praderas y las nubes Y desde el cielo: acaricia mi mejilla, Y parece casi consciente del gozo que otorga ¡Oh, bienvenida mensajera! ¡Oh, bienvenida amiga! Un cautivo te saluda, procedente de una casa De ataduras, liberado de las murallas de aquella ciudad, Una prisión donde había pasado largo tiempo emparedado. Puedo fijar mi habitación donde desee. ¿Qué hogar me acogerá? ¿en qué arboleda Emplazaré mi hogar? ¿y qué dulce arroyo Me acunará con su murmullo hasta que duerma? Toda la tierra se extiende ante mí. Con corazón Gozoso, sin miedo ante su propia libertad, Miro a mi alrededor; y si acaso eligiera como guía Simplemente a una nube vagabunda, Tampoco podría perderme. ¡Respiro de nuevo! Trances del pensamiento y exaltaciones de la mente Me abordan con rapidez: ha caído, Como por un milagroso regalo ha caído Ese peso de mi propio ser innatural, El enorme peso de muchos días agotadores No míos, y esos días no fueron hechos para mí. Largos meses de paz (si tan audaz palabra se ajusta A cualesquiera promesas de la vida), Largos meses de serenidad y deleite inmaculado Son míos en el futuro: por donde quiera que me dirija, Carretera o sendero, o a través de los campos abiertos. ¿O tal vez una rama o cualquier cosa que flote Sobre el río me indicará el camino? De Preludio |
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Poemas publicados inicialmente en
http://usuarios.lycos.es/elpoeta/gelman/report2.htm |