Julio Bepre
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| PALABRAS PRELIMINARES
Una mínima poética Roger Mounier afirma que vivimos un tiempo de rotundo desplazamiento hacia la imagen, con una resistencia ostensible hacia la palabra escrita. Esto es consecuencia de la masificación y el consumismo a que nos ha llevado la exacerbación de los valores exclusivamente materiales. Pero además existe un grave fenómeno de incomunicación: nos conducimos como si fuéramos islas: cada ser debe intentar trabajosamente la relación con su semejante, adhiriéndose a un estereotipado y languidecente lenguaje, que las más de las veces sólo le ofrece fracasos. Es verdadero aquello de que las sociedades de este siglo constituyen "multitudes solitarias". La poesía es, inversamente, un alto llamado al despliegue de lo espiritual, correspondiéndoles a los poetas proceder con urgencia a vincular trascendentemente a los hombres. La poesía, merced a la creación del poeta, debe extender y profundizar el poder del Amor. Es preciso también comprender que el problema del poeta no está acotado sólo en el decir, sino que debe intentar llegar adonde las mismas palabras no pueden arribar, conforme lo destacaba Eugenio Montale. Todo arte -y la poesía más que ninguno- es una tentativa para entrever el misterio y ultimidad de lo existente, mas nunca se logrará la aprehensión completa del valor intuido. Mis propuestas han surgido de una honesta y ardua necesidad de captar el lirismo inserto en la realidad; de allí en adelante, me sentiría sobradamente justificado si alguna vez una línea escrita por mi mano pudiera conmover por un segundo a alguien. Después de eso ¿qué puede importar todo el olvido que arrima fatalmente el tiempo? DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Julio Bepré nació en Córdoba (Argentina) en 1940. Residió en distintas ciudades del país, radicándose finalmente en Buenos Aires. Es abogado y ha enseñado literatura y derecho. Libros publicados
Tiene inéditos otros poemarios y ha integrado distintas antologías. Ensayos Ha publicado ensayos y estudios críticos en publicaciones del país y del extranjero. Traducciones Tradujo a poetas italianos de este siglo y fue, a su vez, traducido al italiano. Membresía Es Secretario General de la Fundación Argentina para la Poesía, dirigiendo las publicaciones de dicha entidad. Otras actividades Integró el consejo de redacción de distintas publicaciones literarias . |
Julio Bepre |
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Cada instante
Pocos actos realicé en la fecha:
recorrí la ciudad
y no seguí pensando en quien
dejó dudas y se dijo amigo.
Contigo estuve a las 15 p.m.
después de un largo tiempo sin oir
ni un mínimo rumor
en torno a tu persona.
A otro lo esperé y no acudió a la cita
me bebí una cerveza
y tuve que aceptar una evidencia
con ciertas desmemorias.
Y entonces advertí que nada
era ni es un azar concluyente.
Salvo vivir de a poco cada instante
salvo vivir un afán-
uno apenas por día.

Casi como
Me siento laxo al modo
de quien se adentra en el amor
y aunque su rumbo ignora
amengua el peso
no esperado del día.
Me siento casi como
el que sueña un presente
y al pasado recluye.
Soy alguien que percibe
simplemente el arrimo
de mi paso y tu voz.

Tierra o luna
Alguna vez me iré de aquí
y esto no afirma el deseo necio
de truncar la vida.
Hablo de las tantas posibles
salidas de este mundo.
¿Acaso no se puede alguna vez llegar
a un lugar compañero del ansia
aunque haya sido apenas entrevisto?
¿Es acaso imperioso fijar límites,
áreas, confines, países o memorias?
Tierra y luna no son igual exilo:
tiene aquella nombres y lugares
donde alguien vive y sufre y enaltece
y otro meramente pisa.
Por eso arribaré a la luna
en un tiempo contiguo al horizonte
y en ella viviré con mi silencio.
Volveré a la tierra cuando
la luna quede a oscuras.

Antes de adentrarme en el sueño
Quizá el pensamiento algo difuso
aunado a palabras de un azar
y el bullicio distante de los niños.
Una rauda bocina se desliza
¿hacia dónde?
¿tan pronto se ha diluido?
Una música infrecuente reconozco
y un paso mas seguro hay en el viento
ante este alzarse urgido del verano.
Algo pasa. Me deshago del mundo.
Algo abandono sin saber qué hallaré
en esa hondura apenas sospechada
hecha leve demora pretenciosa de sueño.
Me voy. Me alejo y sin embargo
breve y audible un ruego me regresa.

Ellos están aquí
Eterno se hace el día
en la tibieza de un sol
tenaz y pleno.
Asumo cauto el inventario
de actos/ personas y lugares.
Recuerdo un vago rostro. Vivo
una tarde afable y dadivosa
como esa mujer que cruza mi camino
dejándome un quimérico perfil.
Y pienso en lo que hay y en cuanto
no podrá ya más llegar
aunque implore insistente.
Y escucho algunas voces. Me roza
cada instante / mas todo
sencillo e inmediato permanece
en este mínimo y recóndito espacio.
Y ellos están aquí
serenos / fiables / confidentes
y por ello imposible se torna
no sumirme en mis húmedos ojos
ni quebrar esta rígida ausencia.