Omar García Ramírez
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| PALABRAS PRELIMINARES
La Poesía Definir la poesía desde cualquier perspectiva es una tarea imposible pues no se puede encasillar y delimitar un arte de riesgo vasto y profundo. Se ha podido conceptualizar sobre la novela, el cuento y otras disciplinas literarias porque carecen de la columna vertebral que permite que la poesía sea: Su misterio. Se podría, sí, expresar un sentimiento sobre ella siempre que no suene a cliché, a déjà vu. Madrid, Septiembre de 2002 DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Poeta de la imagen y la palabra, nace en noviembre de 1960 en la ciudad de Armenia, Quindío. En la ciudad de Bogotá vivió durante la década de los ochenta y realizo estudios de bellas artes en universidades públicas y en talleres de reconocidos maestros como la ceramista Gladis Camelo en su taller del bosque izquierdo. Participó de los talleres literarios de la casa de Poesía Silva en la Candelaria, bajo la dirección de Harold Alvarado Tenorio. En los años de 1991 a 1996, realiza varios viajes a diferentes países como España, Suecia, y Suiza, en donde muestra su obra pictórica en más de 20 exposiciones individuales y 30 colectivas, al tiempo que lee sus poemas y publica en algunas revistas y fanzines de colectivos artísticos latinoamericanos en Suecia y en España. En 1997 visita Cuba, en donde adelanta estudios de cine de animación, en el Instituto cubano de artes cinematográficas "ICAIC" de La Habana durante seis meses, bajo la dirección de Juan Padrón, a la par hace un video documental sobre la vida de los artistas outsiders y undergrounds de La Habana en compañía del cineastas independientes cubanos y colombianos como Mikel de Hierro y José Miguel Restrepo; a la vez que comienza a publicar en diferentes suplementos literarios de la región del viejo Caldas. Actualmente adelanta estudios de investigación en cinematografía de animación por ordenador, a la par que escribe y pinta. Hace parte del colectivo artístico "Arte en Movimiento" que agrupa artistas europeos y latinoamericanos residentes en la ciudad de Madrid. Libros publicados Poesía
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Omar García Ramírez OMGARATZ@hotmail.com |
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| CANCIÓN PARA UNA EXTRAÑA |
Digamos que era una mujer pequeña y dura con ojos verdes grandes y huesos blancos largos como calles angostas trastabillantes, que sacaba la lengua roja de tabaco entumecida bajo un invierno que no pasaba sobre el otoño, bajo un invierno avaro, que no se decidía a soltar la nieve y tenia cabellera de niebla pesada y smog de ideas ateridas. Que la falda negra estaba sucia y el ruido de la gran avenida le tenía sin cuidado, porque ella no tenía oídos para el mundo sólo ahusados y afilados garfios de emperatriz china de los que se servía para conseguir favores; el pan y la cerveza, la siesta bajo la lluvia. Que venía del este, por que del este es de donde vienen los sueños rotos, o mejor los sueños que no maduraron, como: Muchachas inclinadas y heladas en el surco de las sandias y flores rojas. Que había besado bocas que crecían dentro de un vino duro y atroz de ciudadanos sin nombre y sin papeles y que ponía cara de lagartija dura y verde sin hacer ascos, sin mover los ojos. que tenia las costillas más flexibles de la calle y la piel blanca, blanca, blanca y amarilla de una doncella balinesa en espera del verano, por que ese estar así, de norte a sur, caminando sobre zapatos -oferta- de supermercado y con la cartera del Todo a Cien y la soledad como una muñeca rota debajo de la mesa, en la pensión de barrio, obliga a tensar en forma el corazón, casaca a la intemperie, ritmo de tambor resfriado cabello corto y rubio de eslava en la redada. Es así que las cosas pasan de pronto, con una fugaz algarabía, un olor de tabaco, auto-ciudad-alrededor nunca en el centro (esas cosas pasan siempre en la periferia, en los callejones de hoteles baratos). Siempre en el centro bajo la yugular cerca del pecho. Tu sonrisa. Luego la cama y un refresco de cola para paliar el sueño y la sed. (La sed del animal urbano es dulce y seca como un corazón que se agita sobre una Platito de café en la mesa del mantel verde) Un curva de trasero duro ahora, entregada a la longitud de una mansión, una ventana de cortinas viejas y cerca una casa de un poeta tropical en el exilio. Así tu muelle de luz Vientre duro de Rumania Flaca condesa de Sevastopol con aretes chinos y cartera de Taiwán y un beso que rueda debajo de la ducha caliente y un poco de metal y papel que arde como cuando uno tiene que salir a buscar el sol pequeño que muere cada tarde dentro de la cinta negra del estómago ceniza pequeñita en la boca, sin palabras.2A través de un rayo venía tu voz cortada por un relámpago de tribu de la estepa urbana, una lluvia que caía y se perdía detrás de una vitrina Y una cabeza de cordero muerto que miraba un sol apagado y moribundo, una cabeza de cordero muerto esperando un cuchillo o una boca, una mano de ángel con overol ensangrentado apartaba la vista, cerraba el firmamento y nosotros caminábamos, corríamos, reíamos.... Complicidad de haber visto lo mismo en un idioma que se inventaba día a día tras una calle, delante de una cerveza... Y tenía el gusto por la palabra oliva y tenía el cuello de un cisne que agitara su torso al libre vuelo a la sangre desatada en la cuchilla. Un idioma quebrado de iletrados de analfabetos, exiliados, e inmigrantes que se hablaba sin documentos y que traía esa clandestinidad fresca de las fronteras. de tome y lleve de recoja y váyase.3Yo no pensaba gastar todo mi amor en tu cintura Yo pensaba gastar todos mis duros en tu cuello Ni perder mi escasa fortuna en la desgracia de una balanza ruinosa con fantasma de crêpé y muselina yo pensaba caminar de espaldas por el mundo para poder saltar sobre tu lomo de cierva y revolcarme enlodado hasta la aurora. Pero qué le iba a hacer si eras mi droga sin receta, mi papeleta de sueño piel del alarido que nos queda dentro de la risa que gastamos franca y rota Sobre la ciudad sin beneficio Sin caridad, con hambre y sin olvido.4La ciudad era una herida sobre la cara de un señora hermosa. Una balada de hielo sin río, sin arteria sin maletín de amor y sin un mapa. Sin un cofre secreto, sin un amigo canalla. La ciudad sin ti, era desierto ruidoso de máscaras que flotan sobre una calzada de un café sin esperanzas y sin fuego. Y luego estaba esa esquina tuya abandonada sin pisadas, llena de carteles contra una pared cruda, como sin un día hubiesen bombardeado los cánticos del recuerdo.6Unas monedas no bastan. No cortarán el cuello del silencio. No abatirán la morada del recuerdo. No limarán las asperezas del fuego. Ni fundirán el hielo de un pozo seco. Una monedas no bastan, no sobran, no hacen falta, era tu beso de dracma certero y ese canto de dientes de ardilla urbana, contra el mazo de rosas y el cemento. Ahora que te has ido las calles son lo que no fueron, el grito duro el fuego del exilio y un trotar dentro del hueco. Y caminar dentro del ruido. Y tambalearse dentro de la cartografía y la nomenclatura y la oferta cultural y el transporte y el deseo y este teatro callejero sin máscara y sin público. No está tu voz y tu sollozo, ese agonizar de mujer en el ojal de un viento negro De un volcán alterado De invierno de febrero. Digamos que era mujer hermosa, que venía del este en donde han muerto los sueños y en donde le colgaron una cruz a la utopía. Digamos que era mujer con cabello corto, luna-punk desmelenada, que no hablaba nada de español, que vino a buscarse la vida y no encontró nada sólo el amor. Pero eso no importa lo que importa es el poema herido, sin vuelo, canción desolada en la calzada. |