Rick Taylor
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| PALABRAS PRELIMINARES
El poeta sufre un tormento insoportable que muchos hombres toman por debilidad, cobardía y pereza. Pero el sufrimiento del poeta surge por el hecho de haber sido arrojado a un sitio de ruptura, desde donde ve todas las cosas sin poder tocarlas ni cambiarlas. Existe sólo para contar lo que ha visto. DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS Nació el 6 de julio de 1977 en Asunción, Paraguay. Desde pequeño se interesa por el ocultismo y la teología, elementos que estarán presentes en su poesía por el resto de su vida. Su obra poética está sobrecargada de símbolos alquímicos y esotéricos. Libros publicados Poesía
Narrativa *La Ciudad de los corazones negros, Augusto Gallegos Producciones, 2001 (Relato y novela breve) Inéditos Poesía
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Rick Taylor ricktaylor@latinmail.com rick@poesiasalvaje.zzn.com |
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| Los amantes |
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| La fiebre de la nueva lluvia |
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| Sinfonía divina |
El hambre espesa y la sed eléctrica. La hora donde todo converge en un estallido primitivo ...Explosión del nacimiento del universo... Hermosos cielos se derraman sobre nosotros La sinfonía divina ha comenzado. Desiertos de oro sagrado Desiertos poblados por fantasmas Desiertos Desiertos Desiertos. No preguntes eso. Sabes que no tengo las respuestas. Toca mis muslos. Están fríos y sudorosos. El animal nocturno emprende su errático vuelo Su aliento frío me persigue. El animal nocturno me persigue. Huida hacia el centro del infierno. Huida hacia otras mentes. Huida. Bestias de fuego y dragones lunares Ángeles Ángeles Ángeles... Conoce mi sonrisa frente al espejo. Conoce mi fresca sonrisa mi sonrisa frente al espejo mi fresca sonrisa frente al espejo. El muro se derrumba. Y otro muro es erigido. Una vida en los muros. Soy fuerte... Somos fuertes... ¿Qué te preocupa en la hora del crepúsculo? ¿Qué te produce melancolía y dolor? No preguntes eso. Te repito que no tengo las respuestas. No vuelvas a preguntarme eso. Estamos muertos... ...Estamos muertos... ¿Estamos muertos? ¡Muertos! Y se pasea por el lago de la locura ¡Muertos! Y grita hasta ahogarse y perder la razón. ¡Cállate! ¡Estás loco! ¡Me molestas! ¡Largo de aquí! ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Largo de aquí! OH, divina noche esmeralda... Bésame, OH, divina noche... Ámame lentamente hasta el final. Soy líquido. Mírame. Soy líquido y puedo flotar. La música divina se expande en el universo Sólo podrás oírla en el silencio. Duerme. Despierta. Vuelve a dormir. Mírame... No tengas miedo... Mira mi rostro... Mi palidez, mi angustia, mi perdición... Los monstruos regresan de la cacería Vienen directo hacia mí Será mejor que empiece a correr... |
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| Invocación |
Ojo, sal fuera y mira como arden los tejados en la noche de estaño Reinventa todas las cosas Deléitate con el gozo secreto del sueño fecundado (Los lunares brillantes del Marqués de Sade) Registra cada imagen emergente: El alba, la cascada, el ave púrpura del corazón dorado... Los pálidos duendes siembran el Jardín secreto Pedazos de cielo caen en trazos pictóricos La tierra se abre Y da lugar al terror. |
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| Primavera amarilla |
Y se consume. entonces retoma la escritura No puede quebrar el círculo Vaga a través del abismo de la pérdida. Su nostalgia: Ser un hombre real Dar cierto sentido a la vida. Liberarse. Respirar. Y se consume. Y porque se consume, intenta olvidar Pero no puede seguir olvidando. Porque él mismo ha caído en el olvido. Los últimos gritos desbocados, desesperados... El último instante antes de la trampa de la forma. Él mismo, desenmarañando su propia historia. Una época demasiado horrible para recordar. Y se consume la vida la muerte la primavera amarilla que lo asesinó un sábado por la mañana. Fue asesinado por el gélido rostro de una pálida doncella. Asesinado, consumido un sábado por la mañana. Atormentado por la primavera amarilla amarilla primavera de la muerte en primavera. |
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| El Beso. Un siglo después de la verdad. |
Un gigante tuerto y sucio asoma su cerebro hacia la copa de cristal que parece derramar una sangre espesa, verdusca y fría. allí donde no hay espacio ni medidas de espacio se derrama. se derrama, se desborda como esperma pero sin amor, sin vida ni utilidad. doncellas ataviadas con ropajes de oro, se entregan a terribles orgías copulan con el hipotálamo del gigante lo hacen una y otra vez hasta llegar a un terrible estado de agotamiento el orgasmo es el clímax del silencio cerebral. un árbol de fuego. un circo fúnebre. el mar sin agua. llámalo por su nombre, ÉL no vendrá al menos que lo azotes con palabras frívolas. y aunque repitas su nombre en busca de respuesta, ÉL no vendrá. el destino es un símbolo estampado bajo el océano. es nuestro, el símbolo y todas las voces que aún no han aprendido a cantar lo saben y el hijo del padre de tu padre lo sabe y todos lo conocen aunque teman decirlo. Un mundo en un apretón de manos. ver el ojo de la voluntad. Es cierto que todos acabaremos aplastados Podríamos, tal vez, salvarnos y alcanzar la sabiduría bebiendo en un oscuro jarrón egipcio. no creas nada de esto. las cosas nunca son lo que parecen. la ilusión del espejismo psíquico es mi herida. ¿También estás herido, hermano? besaré tus heridas hasta que te duermas. ¿Puedo amarte con locura veraniega? ¿Puedo llorar contigo hasta el final del tiempo? Recuerdo explosiones violáceas en la noche del milagro romances en lápidas, castillos dorados y doncellas de plata. ¿Quién está gritando esto? Repito. ¿Quién produce ardor en mi cerebro? Estoy solo. No hay respuesta. La cabaña musical del amor permanece intacta Espero tu llegada, tu sonrisa sincera, la fermentación veraniega del verdadero renacimiento mental. La sangre es sagrada y terrible se derrama donde no hay espacio ni medidas de espacio se derrama sobre todas las ideas y las muertes se derrama sobre bosques celestiales y hermosos demonios que aúllan hacia el eco del amanecer. Un ritmo selvático, salvaje y lluvioso Un canto a la vida. besos de serpiente El temblor más poderoso de la historia... Y entre todo esto, el beso del gigante tuerto se consume. Envíame una señal en una botella Hazme saber que estás vivo. |
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| Tempestad |
Entre llanto y masacre: Un cielo. Un cielo impregnado de animales selváticos; sus obscuras llagas no vomitan esta extraña piel sin cuerpo, todavía nos visitan con el llanto de la noche. La locura, y una búsqueda desesperada del recuerdo intrauterino. Temblores del alma. Y la gélida agonía, siempre nuestra, masacrada por el peso de la bestia. San Francisco lo sabía, y ha callado enmudecido por la fiebre: El recuerdo es una trampa concebida por el odio. |
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| Fantasmas |
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