A un amigo que me ha pedido
que le dedique el poema V

No he plantado en mí la semilla de la victoria.
Hay plantas que echan raíces
en un vaso de agua
vigorosas como jesuitas
horadan rocas
decapitan ciudades
llegan al cielo y no a la tierra.
¡Oh, temperamentos volcánicos!
He lamido tanta ceniza
que hasta el sol ha salido en mi vientre
y desde entonces brillo
brillo.