LLAMA NEGRA
A veces abandonamos como si venciéramos como si la noche fuera una estación muy pequeña un tren de mercancías que transporta oscuridad la llama negra de la que no se habla (guión que une dos separaciones) al acróbata que actúa sin red no lo espera nadie y en su frío cuarto hace mucho que la fotografía de la chica se despegó de la pared ya lo sabemos: sólo los marinos pueden estar yéndose siempre como por última vez sólo los alquimistas pueden creer en la llama negra pero yo te he visto revolviéndome la cama enrojeciendo el filamento de mis venas palpándome los tendones como un alimento merecido (mis huesos se quebrarán fácilmente entre tus dientes) Llama negra, llama negra ¿quién cree en ti? ¿Qué recompensa espera?