LLAMA NEGRA

A veces abandonamos como si venciéramos
como si la noche fuera una estación muy pequeña
un tren de mercancías que transporta oscuridad
la llama negra de la que no se habla

(guión que une dos separaciones)

al acróbata que actúa
sin red no lo espera nadie
y en su frío cuarto hace mucho que
la fotografía de la chica se despegó de la pared

ya lo sabemos: sólo los marinos pueden estar yéndose
siempre
como por última vez
sólo los alquimistas pueden creer en la llama negra

pero yo te he visto revolviéndome la cama
enrojeciendo el filamento de mis venas
palpándome los tendones
como un alimento merecido
(mis huesos se quebrarán fácilmente entre tus dientes)

Llama negra, llama negra
¿quién cree en ti? ¿Qué recompensa espera?