Poema grotesco
A Ren Wauquier
I
El soldado verde que vive en la luna me envía en un hilo de saliva unas veces una naranja, otras una hoja de perejil (pelo arrancado de la barba verde) y otras su reloj de números fosforescentes. El reloj cae al fondo del mar y marca las horas de forma tan violenta que rompe las olas (las velas de los barcos estallan como troneras).
Los niños, por la tarde, jugando a la cometa, sostienen en la mano un hilo de saliva a través del cual el soldado no les envía nada, ni tejones ni higos secos.II
En un gramófono de agua las notas llueven igual que los querubines de la harina tocan trompetas de harina mientras mi elefante se ha enredado la trompa en una espiral sin fin sin punto y sin coma la ventana se ha desprendido del muro y se ha ido por esos mundos buen viaje conque voy a diseñar otra ventana.