Sólo

sólo mi poema es ardiente
como un ladrillo llevado de mano en mano
hasta lo más alto del templo
sólo tu hermosura, Nefertiti, merece rematar
la pirámide
sólo los rayos de la luna forcejean en la ventana
sin poder abrirla
sólo mi sangre me atraviesa el corazón
sin matarlo