De regreso a la labia
Con las uñas torcidas Eleofonte se hunde
Los ojos en el cráneo
Para salvarse de la imagen
Una cabeza de mujer azotándose contra el aire
Imagen que se aplasta
alarga retuerce recoge y oscurece
finalmente en el eco enflautado del canto que desflora
Las niñas han comenzado a huír del expansivo
como bomba de neutrones
El pellejo se arrastra con su voz que colisiona
en tanto cuerpo desnudo
Eclipsado por el foco que en haces dibuja
el perfil curvilíneo de los extremos del mundo
Y es que han enmudecido a la bestia
demasiados labios prestados
líquidos y salivas hurtados por error
le han hecho confundir el camino de regreso
a la niña ciega
Convéncese con la verdad rebuscada 
como el trébol de cuatro hojas
A seguir
Cuando el sol retuerce los párpados
hipopotamizando en muecas resplandecientes
los labios
A seguir
Hasta reconocerse entre los bulos cansados
Arrojados en la boca de la cueva
y con los pelos erizados arrodillarse ante la labia
Con el Alma erecta y la Pureza
áspera trenzada por miles de puños delicados
Ofrendar el ojo regocijado
La vida.


Yo no soy la que se pierde
tan pronto como se la encuentra
El amor en mí no se toca
se escribe
Yo no soy piadosa como los hombres de poca fe
no intercambio los calzones con nadie
En cambio asumo la desverguenza
de una desnudez colectiva
En una casa de playa
o en una playa a secas
Yo no escribo para nadie
Aunque intente escapar
y evite sacarte al baile
en malabares y piruetas
Siempre exigen un aplauso cerrado
es decir, una palabra
Yo no me complico la vida
omitiendo adverbios y conjunciones
Patino por la hoja
y tapo los surcos amargos
con la sangre de mis amigos
Yo no hago el amor
lo desarmo
Por el puro gusto de volverlo a armar
una y otra vez
hasta tener sexo
Para olvidarme

de todos ustedes