El paisaje da cuenta del estado del alma no en la memoria, pasión que reconstruye. Reminiscencia del mundo que nos duele como al cangrejo de mi pasillo sus pesadas tenazas. No el recuerdo colgando el alba del horizonte En su lugar, el recogimiento ante la forma. Y es que, al final de cuentas, la vaguedad del pensamiento diluye la sal que podría lamer de tu cuerpo.