19 DE JULIO DE 1914  (1)
        Envejecimos cien años 
aunque esto sucedió sólo en una hora. 
Se terminaba ya el corto verano; 
humeaban las llanuras labradas. 

       De repente se abigarró el camino quieto; 
voló el llanto como un toque de plata. 
Cubriéndome el rostro supliqué a Dios 
que me matase antes de la primera batalla. 

        Desaparecieron las sombras de goces y pasiones 
de la memoria, como una carga inútil. 
Y una vez vacía, el Señor le ordenó 
convertirse en un libro de noticias terribles. 
(1) El comienzo de la primera guerra mundial (N. de la T.) 
De La bandada blanca, 1916-1922