NO CONFUNDIRÁS...
       No confundirás la ternura real 
con nada. Es silenciosa. 
En vano cubres solícito 
mis hombros con una piel. 
En vano hablas con palabras sumisas 
del primer amor. 
¡Cómo conozco yo esta mirada tuya, 
ávida y tenaz! 
De El Rosario, 1914