PENSABA QUE YO ERA...
       Pensabas que yo era como aquella, 
que te sería posible olvidarme, 
que me arrojaría sollozando 
bajo los cascos de tu corcel. 

       Que pediría a las curanderas 
cualquier raíz en agua maléfica, 
y te enviaría un regalo temible: 
mi favorito pañuelo fragante. 

       Maldito seas: Ni un gemido, ni una mirada 
conmovería tu alma de roca. 
Pero te juro yo por el Paraíso, 
por la milagrosa imagen santa 
y por el ardor de nuestras noches, 
que nunca volveré a ti... 
De Anno domini, 1916-1922