UNA VOZ EN EL CORO
       Cuántas veces lloramos “vosotros y yo” 
por nuestra vida deplorable. 
¡Oh, si conocierais, amigos, 
el frío y las tinieblas del porvenir! 

       Ahora aprietas las manos de tu amiga, 
o bromeando juegas con ella, 
y lloras al notar un engaño 
o un cuchillo en la mano querida. 
              ¡Ah, niño, niño! 

       No hay medida para el engaño y la perfidia, 
y la muerte está lejana aún. 
Más y más negra se volverá la luz temible... 
Más y más loco el torbellino de los astros, 
              ¡por siglos, por siglos, todavía! 

       Y el último siglo, el más terrible, 
lo veremos, vosotros y yo. 
Un pecado infame cubrirá todo el cielo. 
En todos los labios se congelará la risa... 
              ¡Angustia de la nada! 

       Esperarás la primavera, niño: 
la primavera te engañará. 
Llamarás al sol en los cielos: 
el sol no se levantará. 
Y tu grito, cuando rompas a gritar, 
como una piedra en el agua se perderá. 

       ¡Estad contentos de la vida, 
quieta como el agua, pequeña como la hierba! 
¡Oh, si conocierais, niños, 
el frío y las tinieblas del porvenir! 
De El mundo temible
1910-1914