DE NOCHE...
       De noche me gusta quedarme junto a la ventana. 
La luna me mira desde lo alto. Penetrando a través 
de los vidrios, con sus rayos dibuja cuadrados 
en el piso y llena el cuarto de humo transparente. 
Tras de la ventana, en el jardín, entre lilas y tilos, 
apartando las copas oscuras, con su rayo incierto pasa 
a través de las ramas y sus flechas doradas caen 
como una lluvia clara. A veces una hoja solitaria impide 
al rayo lunar derramarse en el suelo, 
y cubierta de luz, tiembla, negra, en su sombra. 
Y exclamo: ¡bendito, mil veces bendito 
el que ya está iniciado, oh Diana, en tus misterios!