INVITACIÓN AL VIAJE
       ¡Partamos! ¿No te gustaría escuchar 
a la hora en que se yergue el sol 
las extrañas baladas y los cuentos 
de las rosas de Abisinia? 

       Cuentos de antiguas reinas magas, 
de leones coronados de flores, 
de los ángeles negros, de las aves 
que tienen su hogar entre las nubes. 

       Allí haremos de abeto nuestra casa: 
esquineros de piedra le pondremos; 
los paneles serán roja caoba 
y los pisos serán de palisandro. 

       Hallaremos un viejo musulmán 
que en monótona voz ha de leernos 
la canción de Rustem y de Zorab, 
y el amor de los reyes y las vírgenes. 

       En los montes donde el viento grita 
cortaré la madera: altivos cedros 
que vendrán olorosos de resina 
y plátanos que se elevan hasta el cielo. 

       Tú estarás con las flores entretanto, 
y he de regalarte una gacela 
con los ojos tan tiernos que parezcan 
el lejano cantar del caramillo. 

       Tendrás también un ave del paraíso 
más hermosa que las rojas auroras 
para adornar con sus alas irisadas 
la milagrosa mata rubia de tu pelo. 

       Y cuando el carro de la vida 
se deslice hacia la meta fatal, 
sin pesar le veremos alejarse 
y a la muerte diremos: “¿es hora ya?”

       Sin tormentos, sin vagas fantasías 
partiremos hacia el reino de Dios, 
saludando con sonrisa clara 
las regiones que ya vimos otra vez. 
De Los versos inéditos
1916-1918