SONETO
Como un conquistador en coraza de hierro
salí al camino y voy alegremente.
Descanso en el jardín dichoso,
o me inclino hacia quebradas y abismos.
Por el cielo turbio y sin estrellas
a veces crece la niebla; pero río y aguardo
y tengo fe en mi estrella, como siempre,
yo, conquistador en coraza de hierro.
Y si en este mundo no está en nuestra mano
desoldar el último eslabón,
que llegue la muerte; estoy llamándola...
Lucharé con ella hasta el final
y tal vez mis dedos moribundos
aun puedan lograr un lirio azul...
De El camino de los conquistadores
1905
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