TAN SÓLO AL TERCIOPELO...
       Tan sólo al terciopelo negro 
donde queda olvidado un diamante 
podría comparar la mirada 
de sus ojos que parecen cantar. 

       Su carne de porcelana 
me atormenta con blancura tan vaga 
como un pétalo de azucena 
bajo la luna moribunda. 

       Aunque sean de cera las tiernas manos, 
la sangre en ellas cálida está 
como una vela inextinguible 
frente a la imagen de María. 

       Y Ella toda es ligera como una alondra 
que en el tiempo claro del otoño 
se prepara ya a despedirse 
de esta su triste tierra del Norte. 
De A la estrella azul
1918