LA FLAUTA-ESPINA DORSAL
(Fragmento) 
       Si es verdad que Tú existes, 
Dios, 
Dios mío, 
si has tejido el tapiz de las estrellas, 
si me enviaste, Señor, la tortura 
de este dolor, 
multiplicado cada día, 
ponte la cadena de un juez. 
Espera mi visita. 
Soy puntual, 
no tardaré ni siquiera un día. 
¡Escucha, 
Supremo Inquisidor! 

       Apretaré la boca. 
No dejaré salir ningún grito de mis labios mordidos. 
Átame a los cometas como a las colas de los caballos, 
y llévame, 
rasgándome en los clavos de las estrellas. 
O bien: 
cuando mi alma salga 
y aparezca ante tu justicia, 
frunciendo el ceño, 
Tú, 
levantando la vía láctea como una horca, 
tómame y cuélgame, criminal. 
Haz lo que quieras. 
Si quieres, descuartízame. 
Yo mismo, Justo, te lavaré las manos. 
Tan sólo 
¡oye! 
¡llévate a esa maldita, 
que hiciste mi amada! 
(1915)