ELEGÍALa alegría apagada de los años turbulentos pesada es para mí; mas como el vino, mientras pasan los años me da más embriaguez. Mi camino es sombrío. Labores y dolor me promete el agitado mar del porvenir. Pero, amigos, aún no quiero morir. Quiero vivir, para pensar, para sufrir. Y sé que entre penas, ansiedades y congojas me aguardan placeres todavía: a veces gozaré las armonías; a veces lloraré ante una visión, y quizás en la tristeza de mi ocaso, el amor lucirá su sonrisa de adiós.(1830)