ESTOY MUY SOLO...
       Estoy muy solo y muy triste... 
¡Oh, si pudiera encontrar 
otra mujer como ella 
en vez de volver atrás! 

       Mas, ¿dónde hallar unas manos 
que ausentes causen pesar? 

       ¿Dónde encontrar unos ojos 
de tan altivo mirar, 
ojos llenos de soberbia 
que nunca los vi llorar? 

       ¿Dónde hallar los mismos labios 
que rían y canten igual, 
que yo viviera temiendo 
no me vuelvan a besar? 

       ¿Dónde hallar otra como ella 
a quien poder perdonar, 
que la vida al lado suyo 
fuera cruel felicidad? 
¿Que de todas las madrugadas, 
después de largo velar, 
me levantara como ella, 
redomado y contumaz? 

       Que amante y loca una noche 
yo la pudiera abrazar 
y mañana sea de piedra 
imposible de ablandar. 

       Y que entonces, con dolor, 
yo tuviera que escuchar 
maldiciéndome a mí mismo: 
“No me vuelvas a tocar...” 

       Que en la quietud de la noche 
al sorprender su velar 
encuentre en ella dos almas 
y a las dos las quiera igual. 

       De la noche a la mañana 
ignorar qué pasará; 
no saber al día siguiente 
cuál alma me mostrará.
              
       Atormentado por ella 
no podía vivir más; 
quise entregar mi cariño 
a otra mujer más leal. 

       Pero sé que es imposible 
tal compañera encontrar 
y que al fin será ella misma 
a quien yo vaya a buscar, 
porque no existe en el mundo 
ninguna mujer igual: 
tan mala, ni tan preciosa, 
ni tan maldita, en verdad...
De El diario lírico, 1941-1942