EL PEREGRINO
Soy como el peregrino de los viajes sin retorno, 
voy de hogar en hogar y de país en país. 
Presiento una hermana en cada muchacha 
y en vano busco entre los hombres un hermano. 
Mi alma se llena de punzantes alegrías; 
tengo fe en la vida, en el sueño, la verdad y el juego 
y sé que al fin descansaré junto a mi Padre, 
allí donde me esperan los míos.