El anzuelo
El anzuelo de la costumbre
se recarga en el ignorante.
La costa más lejana está
dentro del persistente.
Sólo bloqueas la flama
si mantienes el anonimato.
Sólo perece el que cultiva
el deseo y anhela lo escaso
empuja los dos vértices
3 arriba y 7 abajo.
Buscando la restricción
para subir el voltaje.
Sacude las cuencas de luz
y viértelas como una madre
da pecho a su hijo.
Arroja la máscara de las
apariencias y monta al caballo
que relincha en el cielo.
Cabalga en la no-existencia
sin deseo, sin tiempo, sin acción.
Es el péndulo que se centra
el reloj sin manecillas,
la cazuela burbujeante
de alfabetos infinitos,
es la pócima del amor sin nombre...
No conquistes al alquimista
ni bebas lo que no es tuyo.
El amuleto está disfrazado de negro
porque es luz...
Es la cueva completa, perfecta
insondable...
Y no está en las tierras místicas
ni en el espacio propuesto.
Sólo quítate la cáscara
y recúbrela en tu piel.
Sé intrépido y busca la conciencia,,
en una chispa, en un elixir,
en lo innombrable que está dentro de ti
por siempre, hasta el comienzo
sin principio ni fin...
|