Fe de ratas
El amor
vive castigado
por el semáforo
intermitente de la carne.
¿En dónde está la frontera,
entre conocerme a mí mismo y entenderte a ti?
¿Quién fija la cuota para dar al otro?
Y ¿en qué momento se convierte en sacrificio tributario?
¿Quién regula el egoísmo? ¿Quién el amor propio?
Si todo lo sumo y lo divido entre mi suspiro por tu rostro
y me empeño por velar tus sueño,
volvemos a la inexactitud matemática del revuelo
en mi pecho:
la dulzura inédita de tu amor no publicado.
Los humanos con tendencias de casillero:
proponemos al diccionario
como perfecto candidato a Dios.
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