Los vendedores del Templo
Hay mucha gente aquí dentro
considerando el espacio.
Hay muchas voces
y pocas orejas
hay demasiados apetitos
demasiados deseos.
Cada uno de ellos
quiere que le haga caso
y me piden que no haga eso
sino todo lo contrario.
Es un ejército de cabrones
y hay un sólo timón.
El ambiente es sofocante
no hay tranquilidad.
Sé que confabulan contra mí
a pesar de que los alimento
y los visto y los consiento.
Voy a tener que limpiar el templo
sacar los trapos al sol
decretar el silencio
se levanta la sesión.
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