Aquelarre
En espirales
de humo
incienso
y cigarrillo
se van los instantes
de miserables sueños
mordisqueados
por gigantescas fantasías
que se flagelan
para crecer
y decrecer
en la eterna
noche de aquelarre
que te atrapa
y me persigue
con sonoros gritos lacerantes:
Ajada virgen
en el pétreo tálamo sangriento.
Surtidor
es su incitante copa,
de insomnios incontables,
perversos e irónicos.
Dagas de fuego,
semen infernal
que bebemos
a los ojos de las bestias
que lamen y relamen
sus maldades.
Llagas putrefactas
los dolorosos recuerdos,
larvas que carcomen
las entrañas exiliadas
de los fétidos cuerpos.
En espirales
se entretejen
en las almas:
Tatuaje, urdimbre,
tormentosos deseos
y pasiones retorcidas;
gozan, beben
y a un mismo tiempo
mueren en la postrera danza
para lacerar el corazón
con orgiástica alegría.
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