EL PERRO DEL POEMA

            I

Yo era capaz de empezar el reparto
por el medio
arrancar para atrás
después irme hasta la mitad
de la mitad
arrancar de nuevo

y así.

El ruido de la cadena
me acomodaba los pensamientos

despacio
iban subiendo
pero yo ponía grasa en la cadena
para que de abajo viniera
nada más
un olor grueso.

Después de tomar mate con la tía
miraba “El País a las 8”
pero ya eran casi las nueve
me parecía clarísimo que el conductor
se encamaba con la del pronóstico del tiempo
que el comentarista de cine
era trolo que el otro también.

A veces garuaba en Bs. As.
eso estaba bueno: la cámara
mostraba una gota
que rompía en un charco el reflejo
de un semáforo en rojo
un segundo
después el charco sin arrugas
estaba en verde
caía otra
rompía de nuevo
venían los anunciantes

pero entonces ya estaba soñando: todavía
éramos chicos
nos juntábamos a la nochecita
esperábamos que empiece la repetidora.

            VII

Los más chicos
pareciéndose a los más grandes, cada
vez más parecidos a los viejos, de adentro
para afuera y el Dalmiro, el perro
ciego se acerca moviendo la cola.

Perros, en todas las cuadras
se atravesaban perros
grandes chicos chotos
casi siempre iguales a los dueños
en otras palabras
policías
palabras atravesadas, palabras
que no te dejan en paz
papá tenía una casa y una mujer
pero perdió la mujer
(no se banca la primera persona)

una semana entera lo vio
pasar por la casa de la tía
camino del hospital
del hospital
los ojos rojos

uno más que sabía que estaba perdiendo
su reparto
y aguantó bien de todos modos o maneras
o formas
eso dijeron los primos mayores
los tíos los cuñados
fulminante
así dicen
una enfermedad que empieza
con la letra ele, la lengua
de la muerte
le hizo desarmar la casa
desparramar las chapas las puertas
regalarlas
dejar al hijo con la tía

alejarse del barrio
para olfatear
las meadas
de otras perras.

            X

Un hombre deja la bicicleta
apoyada al lado
de la bomba en desuso
después mira su ropa, sus manos
se dice mi madre me puso un nombre
recuerda que de ese pozo
antes
brotaba agua
llenaba baldes
para regar las plantas
la parra que ahora está seca.

Se dice voy a entrar
y no entra
es mejor quedarse ahí
esperar que pase alguien del barrio
y que al reconocerlo pierda un minuto
preguntando si hay alguna novedad.

No hay novedades: hace años
me llaman por una palabra que mi madre
pensó para mí

ahora toda la familia envejece
de golpe atrás de la puerta
esperan que alguna de las mujeres
salga de la pieza donde la vieja
se muere

cada vez se entiende menos.

            IX

La noche respira despacio
apago la luz:
                  las letras del poema
flotan
y brillan
en el espacio negro
                           y desde el fondo
un cordón tira
y domina
mis movimientos
quiero decir
me duele la cabeza
tengo frío
estoy
al borde
de una
idea
(no sabría decir lo que es una idea)

la noche respira
despacio
el giro del plato
                      el ruido
de la cadena
el mapa
mental de un reparto

de acá a veinte años
será bueno oír
respirar
una idea
o algo así
adentro de esta noche.

Prendo la luz:
                       leve
en la pared blanca
la sombra del humo del cigarrillo.

 

De La Pasión del novelista, Ediciones del Diego, 1998