Desfile de los suplicantes conquistados
Llegan desde Oriente con lentas reverencias, agudos mandarines, hombres y mujeres con sonrisa en feng shui Con abanicos largos, vestidos y elefantes que desfilan grises, con colmillos, sin colmillos y enchapados entre rumores de ópera y cascabeles de teatro sin sombras y campanillas y gong (tembladeral en la vereda cuando una morena y una rubia triste como una moraleja en francés, con algunos pecados todavía sin marrar en temporada, se ofrecen con calma de peregrinas a una mano blanca y a una mano negra a una boca rabiosa y a una boca nueva). El cuarzo rosa, en la cabecera. Pim-poyo y Pim-poya: de a dos y de a tres.