A Eda, por su dulzura
Vieja de mierda hija de tres mil puta, bajo tierra estás. Hoy acá en buenos aires no llovió, nacional o extranjero público o privado. Nadie es eterno es hora de que lo sepas. ¿Alguien preguntará por nosotros el día de mañana? La gente se asoma aunque el fuego esté apacible. Así que emigrábamos como pájaros, pero sin ninguna preocupación, más de la que genera el amor. Que de por sí, ésa es la más pesada. No se necesitan los jueves si tenemos los viernes, no nos habíamos dado cuenta, de ese pequeñísimo detalle. Por alguna razón o circunstancia no puedo hablar. Sólo los domingos uno se puede distanciar de todo. No creo en los libros, yo antes jugaba a la pelota. Bien pegadita a su madre, del otro costado árboles. Pero ahora pensamos y pensamos, y no paramos nunca de pensar.