El agua planchada
Los albañiles trabajaron durante años las paredes que de adentro no se caen. El cable lleva la electricidad al hombro y todo pesa en la cabeza gacha. La luna es una alpargata, la noche es el barro que la ensucia. En casa el baño pierde agua y en los pies se ven los hongos, nosotros dejamos la casa afuera. Los campos verdes crecen en las paredes laterales. La botella gorda soporta toda la luz ésta noche. Al mirar detrás de los techos blancos se ven tapiales amarillos. Los voltios se encuentran a cierta distancia del agua. La lluvia entra finita al espacio, y yo estoy frente a un proceso natural. Los cables tirantes, sostienen al cielo redondo y la cascada cae verde. El tiempo es una lagartija, que sale cada mañana, delante de ella. Esta luz con otra plateada que se ve allá a lo lejos. Cuatro personas que perdieron su nombre, ahora toman mate en ronda en el patio. Rezongan del porque de la distancia de la noche, se comunican a través de las miradas. Somos reales la puta madre que nos parió. La tarde se trepa al cielo y se desgasta al toque, se deja caer lenta, detrás de los edificios. El hombre que moldea su espíritu, en el trayecto de regreso hacia su casa. El aire viaja entre las paredes de la ciudad que se infla. Cada vez se vuelve más angosto, choca contra una piedra en verano. El rancho tenía una marca en el techo, ves hasta donde es capaz de llegar el agua.