Al pan pan

alterando la intachable delicadeza de las letras y el lector
belleza sale a bocanadas y dispara el límite del renglón sobre la hoja
 
sobresalientes recitemos algún versito de memoria
coloquemos asteriscos y una cinta en los dedos para no olvidar
 
imaginemos que el poema canta nos desnuda baila 
apostemos  al color así podremos leerlas  como son
claras y crudas por encima de nosotros
las palabras
por debajo  tocamos el fondo  de la memoria
no podremos saber jamás si las hubiésemos
conjugado de otra forma el posible resultado
 
¡un reloj de arena nos hace de árbitro!
antes que lleguemos al pie de página
y no sepamos por qué tenemos una cinta de raso en nuestros dedos.