este cielo no tiene

para vos,
en nuestro tiempo de recuperación
de territorios dormidos

dan las 2 contra el cuerpo de la lluvia en la noche de México
qué le importa el tiempo a los animales fabulosos de la memoria
en la intemperie de territorios entrecruzados
todo ojos de felinos asteriscos de cuarzo bajo la piel agazapados
para contemplar la magia de lo transitorio sublime que es el recuerdo
dispuestos al arañazo a la caricia al salto
es que vivimos tan poco y tanto
un parpadeo
hojas de un otoño que aún no aprendo en noviembre
el viento que silba en las ochavas confundidas
vos, ahora, dónde serás
y estas lágrimas
entonces me duermo y llego al sur
ahí estoy
un rastro entre las piedras
la delicada forma del barro entre las patas de las garzas de mármol
en los espejos de los pantanos
porque así son las garzas allá en el sur
crecen amarillas en los girasoles emplumados
por las colinas donde anda Van Gogh, dice ebria de poesía Zamarripa
y en un arrebato por los amores distantes la traigo
me la prendo en el pecho y en este verso
ella está allá
entre los ríos y arroyos que tanto amo y que soy
ahora yo te llevo a vos en un rapto sin mitologías
mañana te despertarás con la melancolía de los campos entrerrianos
y vos sin saber por qué tienes húmedos los párpados y las manos
en mi isla iremos saltando los charcos y yo te contaré
aquí está Urquiza en su palacio donde le hicieron la muerte
y ése que parece un dios despeinado
es Juanele en las catedrales del agua
mientras Madariaga entre tembladerales de oro se nos iba
a la llegada de un jaguar a la tranquera
y estaremos volviendo del Paracao
donde Arias de Saavedra y Yasú fumaron
la pipa de una paz hecha de sangre y de ausencias
porque el indio aspiró el humo y era la última vez en 1620
donde el río Paraná se dobla en una caricia áspera de canteras
de espinillos sometiendo a las copas de aguaribay en un revuelo
y aquí está el lugar en que crucifiqué mi melancolía una tarde
donde los negros africanos frente a la iglesia del santo Miguel
cantaron y bailaron el yacaré está en la laguna
y en el sueño me quedo entre las ramas en una delicia
hacia los tiempos idos
donde vos no estuviste nunca si no es por esta historia mía
que ahora es tuya porque entraste en mi sueño
entre arrozales purísimos
que despiertan a los campos por el asombro
al vernos pasar por esas tierras quién sabe ya de qué banderas
de qué banderas es la patria
qué patria
si apenas un lugar atravesado de historia
la única bandera es el cuerpo enamorado
pero de eso no saben los banqueros
y sin razones de números nos fuimos por el aire
de aromas de jazmines del cielo entre los fresnos
entre las copas vacías y los cántaros rotos
de los que perdieron los perfumados rituales antes de haber sido
y para saber quiénes son o quiénes fueron
interrogan vanamente a un pasado misterioso
que enmudece como el dios más infernal
yo te estoy contando la historia de estos pueblos, la leo
en los surcos, en las casas vencidas, en el aire agrio
y en una danza de familias desheredadas
como la mía
que miran sus fotografías
buscando las huellas donde se les perdió el olvido
en un afán ciego por encontrar lo que nunca tuvieron
arañando el cuerpo de los recuerdos
te voy enseñando ese modo de la gente de mi lugar
mientras te digo
en un revuelo de teros, cardenales y nutrias
que llenan de polvo los afanes de un tal Forclaz
un pescador de ilusiones con sus molinos de viento
o despiertan las telas de las arañas entre las vigas ya casi nada
de las maderas utópicas del falansterio de los amantes de Fourier
que ahí en San José fundaron algunas revoluciones
Durandó y los que lo quisieron, ahí están
haciéndonos señas inconclusas
invitándonos al invento de la historia
apenas dibujada desdibujada
en un espectáculo de infamias espejos desdichas
torciendo los brazos con una brújula incierta en territorios imprecisos
donde la seguridad no tenía otra casa
que sembrar la vida cada día
fundamentalmente en mi Villa Elisa
donde debe de haber sido obligado el rezo para el olvido
no hay más océano detrás del océano no hay nada
no hay más océano detrás del océano no hay nada
es decir esos polacos esos suizos esos italianos esos vascos
y ahí no más te dibujé la geografía de mis plantas
ése fue mi pan mi música mis zapatos
no me hagas caso
hay horas donde las redes
arman juegos dinosaurios ágatas
no me hagas caso, mi amor, no estoy loca
son las 2 contra los huesos de la noche en el hemisferio norte
nadie puede ser culpable de una fiebre de equilibrista
elevada en mis pies que caminan por los cristales del aire
para cortar el polvo azul de la tristeza que se mete en los sueños
por el tejido inacabado de la historia