Sueltos
1.
Cuando me preguntan dónde trabajo y respondo: en un hospital, invariablemente me preguntan si soy enfermera. Enfermera. No: médica o administrativa.
Mi madre fue empleada doméstica, enfermera y maestra, en ese orden. Tres oficios al servicio de otros. Yo soy escritora. Un oficio que sólo me sirve a mí para no estar tan aburrida todo el tiempo.
No podría ser enfermera. Los males del cuerpo me aterrorizan tanto como la muerte. No tengo la generosidad suficiente para cuidar de otros. Ni la dureza suficiente para realizar un trabajo tan poco saludable.
Mi madre tenía necesidades de todo tipo y quería progresar: dejar de limpiar pisos para limpiar culos puede, a simple vista, no parecer un gran salto. Pero el sueldo era un poco mejor y tenía obra social y aportes jubilatorios. Hizo el curso de enfermería y enseguida entró a trabajar en el Sanatorio Cruz Verde. Era franquera. Los martes trabajaba a la mañana, los miércoles a la tarde, los jueves a la noche, los sábados a la tarde y los domingos iba rotando. Lo más triste era cuando le tocaba el domingo a la tarde. Mi padre se iba a la cancha y mis hermanos y yo nos quedábamos solos en casa. Las horas no pasaban nunca.
2.
A veces siento un silbido en el pecho como si mi caja torácica fuese mi casa de infancia, sin terminar, con techo de zinc, y tuviese otra vez ocho años y escuchase el viento del sur colándose entre las chapas flojas, metiéndose en el dormitorio sin cielorraso. Me tapaba hasta la cabeza con las mantas porque me daba miedo el paso de fantasma del viento dando vueltas en la pieza, una mariposa nocturna esparciendo su veneno de escarcha sobre mí y mis inocentes hermanos que, en el séptimo sueño, dormían con la cara y las fosas nasales descubiertas. Me dormía pensando que al día siguiente los encontraría muertos, con los labios azules y las pestañas mojadas.
En la mañana, el sol brillaba en lo alto del cielo invernal y si encontraba sus camitas vacías creía que mi madre había retirado sus cuerpos para que a mí, ahora su única hija viva, no me matase la impresión.
Inéditos