XVI
La noche hila un nido de estrellas que fosforece sobre mi desértico cuerpo. Soy un revólver recién alimentado y estoy a punto de mostrar el rigor de la pólvora añejada en mi lengua, sobre la mímica absurda de esta ronda de objetos, aún sabiendo que vendrá otra ráfaga de fuego, o quizás de viento y colándose por las hendiduras de mis letras las izará tan alto en un remolino, las transmutará en tibias y peregrinas partículas de polenDe Acróbata de mí Tráfico de arte, 2007