Sin título III
Brillar era tu preferencia,
como tu alegría, tu elección
era ser esa luz para mí
de a poco mostrada
Escogías la fiesta, es decir
la vitalidad propia
de esos colores de dicha:
tonalidades de pasar para ser vista
carmines, violetas
tonos dorados, de plata,
despiertos siempre
salpicantes de luces siempre;
tonalidades que escogías
entre toda la gama de colores
entre tanta opción de marea triste
de esa manera de gris ciudad melancólica y polvorienta
de azules de esquinas
de violáceas casas solitarias
Tu opción era permanente
mi elección era única
cuando mis opciones entre tantos colores
era sola el de los ojos arriba sobre el sol
con toda su brillante y única opción de vitalidad
a ser elegida.
No eras elección, eras mi única acechanza
mientras sabías partir dejando
rostros arremolinados
sensaciones de espirales en el aire:
una imagen distorsionada para mí
de una realidad abolida
con un fragmento de cielo melancólico
de firmamentos de ausencia sin la presencia tuya
como al recordarte
navegando ante mis ojos
flotando casi,
ante tanto cristal y brillo de diamantes
con el que surgías de a momentos
y con el que te ibas como un sol claudicante
que entre crestas de ciudad sin nombre
y entre edificios, se pierde
de una forma indefectible.
|