Sin título IV
Con un gesto encallado en la boca
vienes con la boca partida de silencio
vienes con el mar en llamaradas
en los labios desplegando la rosa
con su fuego austero y que arde mansamente 

te atrapo desde municipios y colegios
desde vertiginosas atalayas
desde laberintos de partidas avenidas
y entradas de cines solitarios 

desde podridas marejadas te atrapo
de olas que rompen su batiente
de décadas destrozadas de infamias
desde boleterías y antesalas 

donde sólo se revende el polvo
y las hojas de los árboles viejos y caídos 

Como en un gesto que fenece
de antiguas bestias que pasan 
sobre el hollín y el polvo que flota te veo
sabiendo oírte con ese paso que tenías
de posarte en un instante
con el murmullo de frutas que maduras caen,
de objetos que solos y en silencio
en la siesta se acomodan,
con el sonido de cucharas y cuchillos
de comidas solitarias en casas solas y vacías. 

Como en un gesto te voy estableciendo
en silencio, minuciosamente
subiéndome el mascullar entre los labios
partiéndome de rabia los días
quebrando mis dientes
y mordiendo una palabra lejana
en una inquietud de espadas
que en habitaciones amarillas
caen y se parten en silencio