Diario del ojo
(fragmento)
El día no le permitió salir.
El monstruo del día.
Noche de putas.
Forcejeos de nacimiento.
La ceguera me salvaría
No sería necesario entonces
palabra a palabra
frase más frase
levantar una noche
para cobijarse bajo ella
y untar las quemaduras del día
con el aceite que suele soltar:
humedad de río,
oasis de la piel obnubilada.
El mundo
siempre lejos de mí
a la distancia
de un salto mortal del ojo.
El vértigo de las cosas
vacilando
sobre la cuerda de una mirada.
La verborragia del silencio,
con su presión ascendente
saturado de violencia,
me ha colocado,
fluctuante,
sobre tu superficie plana,
como restos de un naufragio,
en forma de palabra.