III. ConjuroCualquiera seas, ángel perverso o demonio polimorfo la herejía de tu sonrisa no penetra en mi casa. Carece de ventanas y de puertas, tal como carezco ahora de oídos y de ojos. Aunque no de lengua y aunque no de lengua, no de lengua Conozco el nombre verdadero de este juego y con tan solo pronunciarlo -en fracciones del segundo- tu cuerpo será de ceniza, tus alas de humo tu esencia de nada y tu ausencia de nada.