III. Conjuro
Cualquiera seas,
ángel perverso o demonio polimorfo 
la herejía de tu sonrisa
no penetra en mi casa.
Carece de ventanas
y de puertas,
tal como carezco ahora
de oídos y de ojos. 

Aunque no de lengua
y aunque no de lengua, no de lengua 

Conozco el nombre verdadero
de este juego
y con tan solo pronunciarlo
-en fracciones del segundo-
tu cuerpo será de ceniza, tus alas de humo
tu esencia de nada
y tu ausencia de nada.