Vigilia Maldito sea el logos, maldito el mío que sólo desea escandir la anatomía de esta madrugada. La juzgamos, entre otras cosas, de cierta luminopacidad adquirida en instantes anodinos y no de perpetuar la crueldad de nuestros hábitos lares.
Vigilia
Maldito sea el logos, maldito el mío que sólo desea escandir la anatomía de esta madrugada. La juzgamos, entre otras cosas, de cierta luminopacidad adquirida en instantes anodinos y no de perpetuar la crueldad de nuestros hábitos lares.