II
El barco atravesó la soledad
Incendió papeles aquel día 

Hoy muchas letras tienen nombre
suben montañas
gritan
Pudren la sangre y se van. 

Abrió el viento dos veces
para después poner su mano fría
dentro del río 

Cargó las nubes que se mueven rápido
se las llevó 

Escondió el norte 

Ahora camina
sobre hoja vacía
Mañana             y la fiebre que suda
tu flor rodea mis manos 
con su perfume de bandidos 

ahora floto en una nube que no termina  

todos los días son uno 

cuento mis historias a los que roban la razón
                                      Nadie me cree 

soy la nave que pretende un nombre
Me perdí en esa mirada vental
De la víbora que recorre el piso
de mi casa
o en esa bocanada feroz
o en la tormenta carmín
de una noche enfundada 

No dejo entrar ese viento
que sonámbulo me toca 

No quiero ser columna
La sangre no corre
pero el dedo resbala hacia el centro
Curva final
que encuentra la edad del deseo quieto 

Primero será el viento
con su mirada perpetua
arrastrando la vena que late 

Quedará el frío
después 

y la superficie lisa de las cosas sin nombre.
Tu rostro elige la hendidura 

Tu rostro solo
tiembla en la música   

La cuerda tañe el sonido
para siempre continuo
como un reloj 

Mi rostro 
encuentra lo que no le pertenece
agita la ira
y penetra la sed muerta 

Mi rostro no pensaba
en la hendidura 
como algo que es dulce
Sólo 
el dedo 
reconoce la forma cóncava
Rodeando el germen 
que será después partida  

Alguien se va sí 
y no vuelve 
ni a través de espejos 

Uno queda 
rodea lo que puede 
y se ata a tientas el cuerpo 
para que deje de temblar.