EL GRITO DEL DINOSAURIO
No oí un tango argentino Ni comí en las manos de un pájaro; Un pájaro es una hoja expuesta Acribillada de vacíos por todos lados, Un bulto de ceniza, casi blanco, Está sentado delante del verdugo Esperando el alimento de los justos; Hay un grito en las montañas, En la cumbre de aquel vaso de flores, En los gestos obscenos de la tarde, Que abriga a un dinosaurio Congelado por la rústica luz De mi pensamiento.