ALGO DE TI ESTÁ EN LA NOCHE

Algo de ti está en la noche, labriego.
Y sin embargo, duermen los surcos.
Ya no perteneces a la noche ni a la senda.
Caes por las hojas del otoño
como los besos tristes que se llevan el olor del estío.
Está olvidándote el descanso de la reja.
El oeste ha visto pasar los leñadores en el rumbo de sus bosques lejanos
y tus dedos ya no tienen caricias de agua.
Ya sé que tu arado está muerto
brotando verbenas en algún poniente extinto
yo sé que en tus trojes ha callado la tarde
y la siesta en tus barbechos sólo inventa el recuerdo.
Y sin embargo, algo de tu modo silvestre tiene el aire,
labriego muerto.