Memoria del FuegoLas personas que habitan Santiago son agudamente conscientes de tres cosas. A), la ninguna importancia que tenemos para los grandes centros económicos del mundo. B) lo agreste y yerma que es nuestra naturaleza - pero no podemos vivir sin ella. C) lo maravillosamente hermosa que es nuestra música.
Esas tres cosas, de una u otra manera, por reflejo o inducción, han estado presentes como un hilo en todo verso de nuestros poetas. Luego lo demás: el amor, el fervor, la ilusión y el constante viaje, la vida como algo dulcemente interior que desgrana extrañamientos. Aquí una selección incompleta de algunos de los escribidores de poemas que parió, durante el XX, este fuego hiperfísico al que llamaron Santiago.