A LA FAENA
Vísteme santa madre, una linda camisa de colores y al alba condúceme a la faena. Envuelta de luz, como con taled, está mi tierra. Los edificios se yerguen como filacterias y como sus correas, se desbordan los caminos, trabajo del hombre. La población reza la plegaria del amanecer a su Creador y entre los creadores tu hijo Abraham, poeta y cantero en Israel. Al anochecer al crepúsculo, cuando vuelve el padre de su tarea, murmura como satisfecho la plegaria: mi querido hijo Abraham: Vida, carne y huesos Aleluya. Vísteme, santa madre, una linda camisa de colores y al alba condúceme a la faena.