JURAMENTO
En nombre de los ojos que vieron la tragedia y llenaron de clamores el corazón abatido. En nombre de la piedad que enseñó a absolver hasta los más terribles días que el perdón, me juramenté: recordar todo, recordar y nada olvidar. Nada olvidar hasta la décima generación, hasta que se borre la infamia, toda, por completo, hasta que desaparezcan las humillaciones. Mi juramento será vano si después del furor, y no tendrá ningún valor, si mañana al seguir mi camino no he llegado a ninguna conclusión.