REGRESO A AUSCHWITZ

Recordaba sólo:
rumor de ruedas,
rieles brillantes,
brillantes,
brillantes…

Sabía sólo:
no habré de morir
hasta que los vuelva a ver:
silenciosos,
herrumbrosos,
cubiertos de maleza, de maleza.

Y regresé:
silenciosos,
herrumbrosos,
cubiertos de maleza...

¡Oh, cuántas flores!