REGRESO A AUSCHWITZ
Recordaba sólo: rumor de ruedas, rieles brillantes, brillantes, brillantes Sabía sólo: no habré de morir hasta que los vuelva a ver: silenciosos, herrumbrosos, cubiertos de maleza, de maleza. Y regresé: silenciosos, herrumbrosos, cubiertos de maleza... ¡Oh, cuántas flores!